jueves, 5 de noviembre de 2015

"...PARA QUE TODOS SEAN UNO".

«... para que todos sean uno».
¿Cuál es nuestra aportación al cumplimiento de esta oración?
Ante todo, hacerla nuestra. Podemos prestar labios y corazón a Jesús para que continúe dirigiendo estas palabras al Padre y repetir cada día con confianza su oración. La unidad es un don de lo Alto que hay que pedir con fe sin cansarnos nunca.
Además debe permanecer siempre en nuestros pensamientos y deseos. Si este es el sueño de Dios, queremos que sea también nuestro sueño. De vez en cuando, antes de cualquier decisión, de cada opción, podríamos preguntarnos: ¿sirve para construir la unidad; es lo mejor con vistas a la unidad?
Y deberíamos acudir allá donde las desuniones sean más evidentes y cargar con ellas, como hizo Jesús. Pueden ser roces en la familia o entre personas que conocemos, tensiones que se viven en el barrio, desacuerdos en el trabajo, en la parroquia, entre las Iglesias. No huyamos de las discordias e incomprensiones, no permanezcamos indiferentes; llevemos allí nuestro amor a base de escucha, de atención al otro, de compartir el dolor que brota de esa herida.
Y sobre todo, vivamos en unidad con todos los que estén dispuestos a compartir el ideal de Jesús y su oración, sin dar importancia a malentendidos o discrepancias, contentándonos con lo «menos perfecto en unidad antes que lo más perfecto sin unidad», aceptando con alegría las diferencias e incluso considerándolas una riqueza para una unidad que nunca implica reducción a la uniformidad.
Sí, a veces esto nos clavará en la cruz, pero ese es precisamente el camino que Jesús eligió para recomponer la unidad de la familia humana, el camino que también nosotros queremos recorrer con Él. 

Es por la Unidad de todos por lo que vivió Antonio José. Leyendo su libro se puede apreciar en su conjunto que su vida la ofreció por la unidad. Gracias Antonio José. Este año Los Focolares tratan de propfundizar esta realidad del testamento de Jesús: Que todos sean Uno. Trataremos de profundizarlo teniendo como modelo a Antonio José. Nos ayudará. 

jueves, 1 de octubre de 2015

«En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros». (Jn 13,35)

«En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros».
Sin apartarnos de los lugares en que vivimos ni de las personas que nos rodean, si vivimos entre nosotros esa unidad por la que Jesús dio la vida, podremos crear un modo de vivir alternativo y sembrar en tomo a nosotros brotes de esperanza y de vida nueva. Una familia que renueva cada día su voluntad de vivir de modo concreto en el amor recíproco puede convertirse en rayo de luz en medio de la indiferencia de su vecindad. Una «célula local», o sea, dos o más personas que se asocian para practicar con radicalidad las exigencias del Evangelio en su entorno de trabajo, en clase, en la sede sindical, en la administración o en una cárcel, podrá desbaratar la lógica de la lucha por el poder, crear un ambiente de colaboración y favorecer que nazca una fraternidad inesperada.
¿No actuaban así los primeros cristianos de tiempos del Imperio romano? ¿No es así como difundieron la novedad transformante del cristianismo? Nosotros somos hoy los «primeros cristianos», llamados como ellos a perdonarnos, a vernos siempre nuevos, a ayudarnos; en una palabra, a amarnos con la misma intensidad con que Jesús amó, seguros de que su presencia en medio de nosotros tiene la fuerza de arrastrar también a los demás a esta lógica divina del amor.
Fabio Ciardi 

Antonio José, incluso en la distancia, trade de vivir y dar este testimonio de unidad que brota del amor recíproco. Los demás se daban cuenta que había algo diferente en Antonio José que les daba un mensaje, un mensaje evangélico. Aquí nos cuenta como trataba de tener a Jesús en Medio, también a distancia, con los gen, el Jesús en Medio que creaban cuando se veían y que era el testimonio que ofrecían a los demás:


Pronto se da cuenta que esta vida no se puede vivir solo, hay que vivirla, con otros que comparten sus mismos ideales. Para él son los gen. Lo trata de hacer incluso a distancia:
           
Se me ha ocurrido escribirte simplemente para asegurarte Jesús en Medio a pesar de todo, por encima de todo Jesús en Medio, lo vi ayer con N. leímos una meditación de Chiara en la que decía que lo más importante era Jesús en Medio, por encima de cualquier cosa, con Jesús en Medio, todo va bien, todo es bueno, lo sentía muy en el corazón y por eso me he apresurado a comunicártelo, tenemos que hacer que Jesús esté cada vez más presente entre nosotros y sobre todo no conformarnos con tenerlo solo con las personas con las que ya es bastante fácil.
(…) la clínica te derrumba moralmente y convertir esta depresión en AMOR es algo durísimo, pero tengo la responsabilidad ante el Eterno Padre de convertirla en una gracia, en una santificación. Nada, tratamos de construir un fuerte Jesús en Medio con mucha gente y se fortalecerá el nuestro.
(…) Jesús quiere que ahora la lucha la haga yo solo sin apoyos aunque los gen, para estos casos tenemos nuestra arma secreta Jesús en Medio a distancia, yo estoy siempre seguro del amor de muchísimos gen, esto me hace sentirme fuerte, yo antes pensaba que la distancia podía destruir la unidad más fuerte, ahora estoy seguro de lo contrario, si la unidad es auténtica, no solo no pierde fuerza, sino que al contrario se hace más profunda, más verdadera, si cada uno hace la VOLUNTAD de DIOS donde esté, sin salirse del RAYO, los kilómetros son simplemente una medida humana sin mayor importancia.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

«Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

«Amarás a tu prójimo como a ti mismo».
Y por último podemos recordar que esta norma de la existencia humana sustenta la famosa «regla de oro», que encontramos en todas las religiones y hasta en los grandes maestros de la cultura «laica». Hindúes y musulmanes, budistas y creyentes de religiones tradicionales, cristianos y hombres y mujeres de buena voluntad podríamos buscar en los orígenes de nuestra tradición cultural o de nuestro credo religioso análogas invitaciones a amar al prójimo y ayudamos a vivirlas juntos.
Debemos trabajar juntos para crear una nueva mentalidad que valore al otro, que inculque el respeto a la persona, proteja a las minorías, atienda a los sujetos más débiles, que no centre la atención en los intereses propios sino que ponga en el primer lugar los del otro.
Si todos fuésemos de verdad conscientes de que tenemos que amar al prójimo como a nosotros mismos hasta no hacer al otro lo que no quisiéramos que nos hiciesen a nosotros y que deberíamos hacer al otro lo que quisiéramos que el otro nos hiciese, cesarían las guerras, se acabaría la corrupción, la fraternidad universal ya no sería una utopía y la civilización del amor pronto se haría realidad.
Fabio Ciardi




Antonio José cuenta a un grupo de chicos de su edad lo que es la historia de Chiara Lubich y el Movimiento que nación por su compromiso con Dios. En este estracto nos cuenta el secreto de esta revolución, el amor a todos:
"Esta es la única forma de llevar a cabo nuestra revolución de Amor, dándonos a todos en cada momento, nuestra revolución no es de violencia, ni siquiera de palabras, es de obras, de obras de amor. Si queremos cambiar este mundo que no nos gusta corrompido e hipócrita, egoísta, por uno nuevo, distinto, donde reine el amor y la comprensión entre todos, donde todos seamos un solo cuerpo con Jesús en Medio entre nosotros, tenemos que empezar por cambiar nosotros mismo, dando testimonio con nuestra vida, así conseguiremos convertir al mundo. Estas chicas, era tal su forma de vivir que sin ninguna clase de discursos a los dos meses eran 500 las personas que trataban de vivir como ellas, y hoy con tan solo 32 años de vida hay Gen en los cinco continentes y en más de 100 países, nosotros no decimos nada nuevo, lo que decimos se escribió hace 2000 años, solo que tratamos de convertir las frases del Evangelio en palabras de vida que tratamos de llevar a la práctica y en la medida en que seamos totalitarios en vivirlas, nuestra revolución de Amor se irá extendiendo como el fuego en un bosque."

sábado, 30 de mayo de 2015

«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria» (Lc 10, 41-42).



«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria»
¿Qué es lo único necesario? Escuchar y vivir las palabras de Jesús. A ellas –y a Él, que habla– no se les puede anteponer absolutamente nada. El verdadero modo de hospedar a Jesús, de acogerlo, es acoger lo que Él nos dice. Tal como hizo María, que se olvidó de todo, se puso a sus pies y no se perdió ni una palabra suya. Así no nos moverá el deseo de figurar ni de sobresalir, sino de darle gusto a Él, de estar al servicio de su reino.
Como Marta, también nosotros estamos llamados a hacer «muchas cosas» por el bien de los demás. Jesús nos ha enseñado que el Padre quiere que demos «mucho fruto» (cf. Jn 15, 8) y que haremos incluso cosas mayores que Él (cf. Jn 14, 12). Es decir, Él espera de nosotros dedicación, pasión en el trabajo que se nos encomienda, inventiva, audacia e iniciativa. Pero sin afán ni agitación, con la paz que viene de saber que estamos cumpliendo la voluntad de Dios.
Lo único que importa es, pues, convertirse en discípulos de Jesús, dejar que Él viva en nosotros, estar atentos a sus sugerencias, a su voz sutil, que nos orienta en cada momento. De este modo será Él quien nos guíe en cualquier acción nuestra.
Cuando hagamos «muchas cosas», no estaremos distraídos ni dispersos porque, siguiendo las palabras de Jesús, nos moverá solo el amor. En cualquier ocupación haremos siempre una sola cosa: amar.
FABIO CIARDI

 Cómo comprendió lo importante que es vivir en cada momento la Voluntad de Dios, desde nuestra libertad, descubrirla y vivirla. Para ello estar atento a las circunstancias de la vida, estar en Dios:

Leímos el tema de la VOLUNTAD de DIOS, para mí fue algo fortísimo, a parte del clima que había de Jesús en Medio que ya levanta a cualquiera, encima me leen el tema en el que se ve en cada palabra la mano de Dios ..., yo ya sabía un poco de qué iba la cosa, pero aún así ha sido algo totalmente nuevo y maravilloso, te da la razón de vivir, porque te da la posibilidad de parar el tiempo, me doy cuenta de que si no vivo el momento presente con solemnidad, si no hago “paquetitos” a cada momento [n. del e.: actos concretos de amor por los demás], la vida se convierte en una sucesión de hechos, que van pasando rápidamente, ahora, si yo vivo a fondo cada instante y le mando cada acto de amor a Jesús, esos momentos no se pierden sino que se van acumulando allá arriba, en el cielo y perduran por encima del tiempo.

Habla de la presencia de Jesús en medio para descubrir cuál es su voluntad. Al final de una carta dice:

Vale, J., tratamos de tener fortísimo a Jesús en Medio haciendo los dos, tu en Granada, yo aquí, solo lo que sea VOLUNTAD DE DIOS, al mismo tiempo Jesús en Medio será un altavoz que nos hará ver más clara su VOLUNTAD.

Jesús en medio, fruto de la unidad con los demás, el ambiente adecuado para poder hablar y contarnos nuestras dificultades y resolverlas juntos, y comprender así cuál es la voluntad de Dios en los momentos de duda:

 Tengo que correr, que parar el tiempo, tengo conciencia de que si no vivo así estoy perdiendo el tiempo, estoy perdiendo la vida, porque solo hay una verdad por la que vale la pena la vida, y esa verdad es DIOS, DIOS-AMOR, tenemos que ser expresión del AMOR del Padre, viviendo según su Voluntad, solo haciendo su Voluntad divina tendrá sentido nuestra vida, y esto es lo que modestísimamente trato de hacer por aquí, vivir según lo que Jesús me hace comprender que es su Voluntad. 

 Viviendo así se entiende que se hace el papel de María, pararse y juntos descubrimos lo que Diosnos puede decir si tenemos a Jesús entre nosotros. Marta en cambio no se para, hace lo que cree que es lo mejor...