sábado, 29 de junio de 2013

«Toda la ley se cumple en una sola frase: amarás a tu prójimo como a ti mismo».

«Toda la ley se cumple en una sola frase: amarás a tu prójimo como a ti mismo».
¿Cómo poner en práctica esta Palabra?
Está claro: amando al prójimo, amándolo de verdad. Lo cual significa: donarnos a él, pero donarnos desinteresadamente.
No ama quien manipula a su prójimo en función de sus propios fines, aunque sean de lo más espiritual, como por ejemplo hacerse santo. Tenemos que amar al prójimo, no a nosotros mismos.
Sin embargo, es indudable que quien ama así se hace santo de verdad; será «perfecto como el Padre», porque habrá cumplido lo mejor que podía hacer: ha entendido bien la voluntad de Dios, la ha puesto en práctica; ha observado plenamente la ley.
Y ¿no es cierto que al final de la vida se nos examinará únicamente sobre el amor?
Chiara Lubich


Escribiendo lo que solía hacer durante un día cualquiera, cuando habla de la relación con las enfermeras, lo expresa así:
...hay tardes que nos las pasamos enteras bromeando, otras hablamos un poco en serio, me alegra ver cómo piensan algunas, me hace pensar que sin llamarse “Gen” hay gente que quiere vivir como Jesús a través de su profesión, otras no piensan igual, a estas trato de amarlas tal y como son sin esperar nada a cambio, tratando de demostrarle mi verdad con los hechos y el respeto a su forma de ver las cosas.

La relación con C. Clariá es también muy profunda. Y sorprenden mucho sus palabras porque, ya desde el 1977, se puede apreciar esta relación verdadera, que nace de haber puesto por encima de todo la caridad reciproca, de haber mantenido la presencia de Jesús en medio de ellos y de transmitirlo así a los demás. Carlos, le escribe así en una carta, le da las gracias por lo que aprendió de Antonio José:

“…después de estar un rato contigo me ha quedado en el alma un deseo grande de creer en el Amor de Dios, aún cuando es oscuro, y de seguir amando siempre. Así soy un hijo legítimo de mi Padre, y aprendo a amar como Él, con amor puro.
Gracias, Antonio, porque al haberme comunicado tu alma, me has dado este don.
Espero tus noticias semanales…”