
El HH. José María fue su profesor y le escribe contándole particulares de la clase. El trato es cordial y al mismo nivel.
10 de Marzo de 1975
(Carta dirigida al hospital Pediátrico de la Paz).
Querido Antonio: ¡Hola! ¿Cómo va ese ánimo? Espero y deseo de todo corazón que la mejoría se note por horas como así creo que es.
Como habrás podido ver, tus compañeros te han escrito poniéndote al corriente de todo, ahora me toca a mi. En esa carta colectiva, se empeñaron en que firmara con el sobrenombre de “El Mauritano” y por darles gusto así lo hice. Tú ya entiendes.
Si mal no recuerdo, pronto se cumplen las tres semanas de tu ingreso en la clínica. Pienso que algo durillo se te hará, pero que los peores días ya han pasado y que desde ahora todo será más fácil y sencillo.
Ayer por la tarde se pasó tu padre por el Colegio y estuvimos charlando un rato. Me dice que eres todo un hombre, pues has sabido sobrellevar el dolor, las curas, los medicamentos, etc., con una ejemplaridad fuera de serie. Que allí todos te quieren y te “miman” y que los Gen te visitan con cierta frecuencia. No puedes imaginar la alegría que me producen todas estas noticias tan formidables. Tienes muchas y grandes cualidades, pero esa simpatía y ese don de gentes creo que ya es fuera de lo normal. Parece que el Señor aprieta por un lado, pero luego da el ciento por uno en otros muchos aspectos. También me ha dicho que tienes la inmensa suerte y gracia de poder recibir todos los días la sagrada Comunión, dándote Jesús esa fuerza y esa alegría que sin duda valen mucho más sin comparación que todos los tesoros del mundo.
Yo en esta Semana Santa también voy a estar internado, recluido, tengo dolencias y llagas muy graves (no corporales) que debo curar ¿Qué será? Ejercicios espirituales en Ogijares. Como ves, tendré ocasión de examinarme más despacio y ver ante Jesús mis irritaciones en clase, los malos modos, la falta de caridad, etc., etc., etc. Mutuamente podemos pedir el uno por el otro y que Él haga de nosotros instrumentos dóciles o mejor que sea Él mismo quien obre por nosotros para llevar adelante sus planes de salvación.
El trimestre ha terminado, pero últimamente, tanto los chicos como yo hemos estado un poco agrios. Será que el sistema nervioso al final se resiente y nos traiciona. La ultima regañida un poco fuerte y en público fue para nuestro buen delegado Franco. Parece que hablaba mucho con Andy, lo avisé y no lo recibió muy bien y tú ya sabes como me desmando en esas cosas. Pero ya todo quedó olvidado.
En los deportes, como ya te contaban, últimamente todo han sido victorias muy sonadas, con lo cual ha subido mucho la moral e ilusión de triunfo final. Base de balonmano ha puesta a Lujan y a Nieto. Lujan con esa tranquilidad que tiene no lo hace mal, pero con todo, yo te prefería a ti ya que tienes mucho más dominio y visión de la jugada, pero como ves no ha sido posible por ahora, más adelante podrá ser.
Me dice tu padre que en los días que llevas en Madrid se nota que has crecido, él dice que tal vez dos o tres centímetros. Cuídate pues un poquito en ese aspecto (si puedes) pues a ese ritmo, pantalones, zapatos y demás prendas se te van a quedar inútiles y ya sabes como están hoy en las tiendas, por encima de las nubes.
Antonio ahora mismo, no recuerdo que otras noticias deseas saber. Cualquier cosa que desees y esté en mis manos no dudes un instante en decírmelo por medio de tu madre o de tu padre o como sea.
Muchos saludos a tu madre que tan solícita permanece a tu lado de día y de noche. Lástima no estar ahí, en Madrid para poder pasar algunos ratos con ambos, pues a pesar de las visitas de los Gen, estaréis muchas horas solos y una visita siempre sienta bien.
Con la inmensa alegría de saber que vas mejorando y deseando tu completo restablecimiento, me despido por esta con un fuerte abrazo.
Unidos en Jesús.
Hermano José Maria (era su profesor del Colegio de los Hermanos Maristas)