PRESENTACIÓN DEL LIBRO EN LA MESA REDONDA DEL 3/10/2009
Seguramente, queréis conocer cómo se nos ocurrió hacer un libro que nos contara la historia de Antonio José, que ahora ya todos conocéis.
Desde hace unos años, y por diversos caminos, nos hemos ido encontrando con la personalidad de nuestro protagonista. Al inicio, era un pequeño tesoro caído entre nuestras manos, después dándonos la posibilidad de encontrarnos con personas que lo conocieron, amigos suyos de la infancia, sus familiares más directos, y los pequeños descubrimientos se fueron multiplicando. Se concretaban en las más diversas cosas, un cajón llenos de cartas y escritos de Antonio, un artículo en un diario deportivo de la época, una cinta de casete con un chiste…
Todo este material reunido, formaba en sí un testimonio vivo de un joven que había vivido con la radicalidad de los primeros cristianos, y con este convencimiento, los jóvenes le habían hecho llegar al Obispo de Granada, las cartas y demás escritos, con el fin de que éste conociera la vida de los jóvenes de su Archidiócesis.
Hace dos años aproximadamente, el 7 de Octubre de 2007, coincidiendo con el 29º aniversario de su muerte, nos reunimos en la sala Nuevo Inicio, del arzobispado, cerca de 150 personas. En base a todo lo dicho y leído durante la jornada, donde se pusieron de manifiesto los sentimientos y recuerdos que todavía hoy siguen vivos en muchas personas que conocieron a Antonio José, a alguien se le ocurrió poner todo por escrito y, sin darnos cuenta, el grupito de personas que estuvimos trabajando en ello, nos convertimos en un pequeño grupo de redacción, con el objetivo de crear un libro. Así, sin ningún tipo de experiencia en este campo, nos lanzamos a esta aventura.
Si tengo que ser sincera os diré que al inicio sonaba a locura, pero según íbamos avanzando, era más emocionante ir profundizando sobre la vida de este niño. Este equipo de redacción estaba formado por personas que han conocido personalmente a Antonio José, un miembro de su familia, y personas que, si bien no lo conocíamos personalmente, hemos quedado encantadas de su estilo de vida.
Para que os hagáis una idea, lo único que teníamos en común a priori, era que todos queríamos hacer vida los ideales de Antonio José y queríamos contar su historia. La forma de redacción de cada uno, las diferencias de estilo, hasta el diseño de portada han sido momentos en los que hemos debatido, pero nunca hemos intentado imponer a los demás una idea, muy al contrario. La primera premisa para llevar a cabo semejante tarea ha sido siempre hacer las cosas basándonos en su estilo de vida, es decir, hacer las cosas al estilo de Antonio José, que para eso era sobre él el libro. De tal modo que si encontrábamos escrito, lo más importante es ir todos juntos a una, debíamos nosotros los primeros, ir todos juntos a una, respetándonos, escuchándonos, aportando lo que cada uno tenía que decir, sabiendo perder cada cual su idea, para enriquecernos con las opiniones de los demás.
Poco a poco, esta experiencia fue yendo más allá de nuestro pequeño grupo de trabajo, abriéndose a antiguos amigos de nuestro protagonista, que nos podían enriquecer, alguno de los cuales acabó convirtiéndose en autor de varios capítulos del libro.
Ha sido precioso comprobar que, cuando estábamos bloqueados, cuando nos quedábamos sin ideas de cómo seguir adelante, ha surgido alguien que nos ha dado la luz para seguir escribiendo. Ha habido veces que las ideas han ido surgiendo gracias a las aportaciones de cada uno, cogiendo un poco de éste y un poco de aquel, y como si fuera una coctelera, agitar hasta su completa disolución. Teniendo el libro ya prácticamente escrito, alguien nos dio una idea definitiva, y en este espíritu de acoger todo lo que las personas cercanas nos decían, redactamos el libro en la forma definitiva que ya conocéis, lo que supuso incluso tener que posponer su entrega a la editorial hasta después de Navidad.
Y más o menos así ha sido la elaboración de este libro. Ha sido un experimento de cómo entre todos se logran los mejores resultados, trabajando sin buscar nuestro bien personal, porque merece la pena dar a conocer a un niño que a primera vista ha sido como cualquier otro, pero que deja una huella detrás suyo para todos los que se acercan a conocerlo.
Para mí ha sido descubrir que lo que ha vivido un chavalillo hace más de treinta años, me sigue valiendo hoy en día, me sigue ayudando a afrontar mis problemas cotidianos. Me da la entereza para superar cualquier obstáculo que me encuentro, porque los obstáculos están para saltarlos, no para quedarse quieto mirándolos, tal y como hizo Antonio José.
Seguramente, queréis conocer cómo se nos ocurrió hacer un libro que nos contara la historia de Antonio José, que ahora ya todos conocéis.
Desde hace unos años, y por diversos caminos, nos hemos ido encontrando con la personalidad de nuestro protagonista. Al inicio, era un pequeño tesoro caído entre nuestras manos, después dándonos la posibilidad de encontrarnos con personas que lo conocieron, amigos suyos de la infancia, sus familiares más directos, y los pequeños descubrimientos se fueron multiplicando. Se concretaban en las más diversas cosas, un cajón llenos de cartas y escritos de Antonio, un artículo en un diario deportivo de la época, una cinta de casete con un chiste…
Todo este material reunido, formaba en sí un testimonio vivo de un joven que había vivido con la radicalidad de los primeros cristianos, y con este convencimiento, los jóvenes le habían hecho llegar al Obispo de Granada, las cartas y demás escritos, con el fin de que éste conociera la vida de los jóvenes de su Archidiócesis.
Hace dos años aproximadamente, el 7 de Octubre de 2007, coincidiendo con el 29º aniversario de su muerte, nos reunimos en la sala Nuevo Inicio, del arzobispado, cerca de 150 personas. En base a todo lo dicho y leído durante la jornada, donde se pusieron de manifiesto los sentimientos y recuerdos que todavía hoy siguen vivos en muchas personas que conocieron a Antonio José, a alguien se le ocurrió poner todo por escrito y, sin darnos cuenta, el grupito de personas que estuvimos trabajando en ello, nos convertimos en un pequeño grupo de redacción, con el objetivo de crear un libro. Así, sin ningún tipo de experiencia en este campo, nos lanzamos a esta aventura.
Si tengo que ser sincera os diré que al inicio sonaba a locura, pero según íbamos avanzando, era más emocionante ir profundizando sobre la vida de este niño. Este equipo de redacción estaba formado por personas que han conocido personalmente a Antonio José, un miembro de su familia, y personas que, si bien no lo conocíamos personalmente, hemos quedado encantadas de su estilo de vida.
Para que os hagáis una idea, lo único que teníamos en común a priori, era que todos queríamos hacer vida los ideales de Antonio José y queríamos contar su historia. La forma de redacción de cada uno, las diferencias de estilo, hasta el diseño de portada han sido momentos en los que hemos debatido, pero nunca hemos intentado imponer a los demás una idea, muy al contrario. La primera premisa para llevar a cabo semejante tarea ha sido siempre hacer las cosas basándonos en su estilo de vida, es decir, hacer las cosas al estilo de Antonio José, que para eso era sobre él el libro. De tal modo que si encontrábamos escrito, lo más importante es ir todos juntos a una, debíamos nosotros los primeros, ir todos juntos a una, respetándonos, escuchándonos, aportando lo que cada uno tenía que decir, sabiendo perder cada cual su idea, para enriquecernos con las opiniones de los demás.
Poco a poco, esta experiencia fue yendo más allá de nuestro pequeño grupo de trabajo, abriéndose a antiguos amigos de nuestro protagonista, que nos podían enriquecer, alguno de los cuales acabó convirtiéndose en autor de varios capítulos del libro.
Ha sido precioso comprobar que, cuando estábamos bloqueados, cuando nos quedábamos sin ideas de cómo seguir adelante, ha surgido alguien que nos ha dado la luz para seguir escribiendo. Ha habido veces que las ideas han ido surgiendo gracias a las aportaciones de cada uno, cogiendo un poco de éste y un poco de aquel, y como si fuera una coctelera, agitar hasta su completa disolución. Teniendo el libro ya prácticamente escrito, alguien nos dio una idea definitiva, y en este espíritu de acoger todo lo que las personas cercanas nos decían, redactamos el libro en la forma definitiva que ya conocéis, lo que supuso incluso tener que posponer su entrega a la editorial hasta después de Navidad.
Y más o menos así ha sido la elaboración de este libro. Ha sido un experimento de cómo entre todos se logran los mejores resultados, trabajando sin buscar nuestro bien personal, porque merece la pena dar a conocer a un niño que a primera vista ha sido como cualquier otro, pero que deja una huella detrás suyo para todos los que se acercan a conocerlo.
Para mí ha sido descubrir que lo que ha vivido un chavalillo hace más de treinta años, me sigue valiendo hoy en día, me sigue ayudando a afrontar mis problemas cotidianos. Me da la entereza para superar cualquier obstáculo que me encuentro, porque los obstáculos están para saltarlos, no para quedarse quieto mirándolos, tal y como hizo Antonio José.