SU RELACIÓN CON LA EUCARISTÍA:
Desde que empieza a vivir el Evangelio siente la exigencia de frecuentar la Eucaristía, intenta ir cada día a la Iglesia de los Carmelitas, donde se encontraba con varios y varias Gen y personas de la comunidad.
En el hospital quisiera recibirla con mas frecuencia:
A un Gen le dice, al final de una carta:
“…Pide por mí en la EUCARISTÍA, aquí hay días en los que no puedes “merendar”. Saluda a la “gente” de por allí, os tengo muy presentes.
Y a una gen:
“…Se hace bastante dura la circunstancia de que no puedo recibir diariamente la Eucaristía, solo alguno que otro porque el P. Andrés, un excelente sacerdote y amigo que me la trae, tiene a su cargo todo el Hospital Infantil y hay días que tiene tanto trabajo que le es imposible subir un rato a dármela pero es igual, así cuando viene la tomo viviéndola más, creo que a veces he convertido la comunión en un acto mecánico, así cuando la tomo es algo verdaderamente necesario…Vivimos juntos la TENSION a la SANTIDAD ...
En otra carta, a uno de sus amigos:
“... Mira, J. F., con lo único que consigo salirme de mi Infierno interior es con la Eucaristía… Es quizá el único momento del día en que me siento feliz...Reza mucho para que entre en la órbita del Padre, porque estoy seguro de que estando en lo sobrenatural todo lo demás no importa."
Y a una gen:
“...si te digo la verdad al principio no me resigné a perderlo todo y amar a Jesús Abandonado, pero esta tarde he bajado un momento a la capilla, le he pedido a El perdón, y también fuerzas para no salirme del rayo de sol, de la Voluntad del Padre, para amar y hasta buscar a Jesús Abandonado, creo que he ganado una batalla de mi revolución personal, de mi lucha interna que poco a poco, muy poco a poco, me va convirtiendo en un hombre nuevo, en un auténtico soldado de Cristo.”
Desde que empieza a vivir el Evangelio siente la exigencia de frecuentar la Eucaristía, intenta ir cada día a la Iglesia de los Carmelitas, donde se encontraba con varios y varias Gen y personas de la comunidad.
En el hospital quisiera recibirla con mas frecuencia:
A un Gen le dice, al final de una carta:
“…Pide por mí en la EUCARISTÍA, aquí hay días en los que no puedes “merendar”. Saluda a la “gente” de por allí, os tengo muy presentes.
Y a una gen:
“…Se hace bastante dura la circunstancia de que no puedo recibir diariamente la Eucaristía, solo alguno que otro porque el P. Andrés, un excelente sacerdote y amigo que me la trae, tiene a su cargo todo el Hospital Infantil y hay días que tiene tanto trabajo que le es imposible subir un rato a dármela pero es igual, así cuando viene la tomo viviéndola más, creo que a veces he convertido la comunión en un acto mecánico, así cuando la tomo es algo verdaderamente necesario…Vivimos juntos la TENSION a la SANTIDAD ...
En otra carta, a uno de sus amigos:
“... Mira, J. F., con lo único que consigo salirme de mi Infierno interior es con la Eucaristía… Es quizá el único momento del día en que me siento feliz...Reza mucho para que entre en la órbita del Padre, porque estoy seguro de que estando en lo sobrenatural todo lo demás no importa."
Y a una gen:
“...si te digo la verdad al principio no me resigné a perderlo todo y amar a Jesús Abandonado, pero esta tarde he bajado un momento a la capilla, le he pedido a El perdón, y también fuerzas para no salirme del rayo de sol, de la Voluntad del Padre, para amar y hasta buscar a Jesús Abandonado, creo que he ganado una batalla de mi revolución personal, de mi lucha interna que poco a poco, muy poco a poco, me va convirtiendo en un hombre nuevo, en un auténtico soldado de Cristo.”