domingo, 20 de diciembre de 2009

La clave: Jesús Abandonado


Queda la última raíz o clave de este camino de santidad colectiva que nos hace comprender la vida de Antonio José y la de todos aquellos que siguen tras la estela de Chiara y sus primeras compañeras.
Decir la última no es acertado, sino más bien es el hilo de oro con que todos los demás puntos de la Espiritualidad de la Unidad, del Ideal, están entretejidos formando como la carpa de una tienda que quiere acoger a toda la Humanidad.

Dejemos que sea Chiara quien lo diga:

“Un día, escuchando a un sacerdote que hablaba de los dolores de Cristo, le oímos decir, que quizás el momento en el cual Él había sufrido más había sido cuando en el Calvario había exclamado: “ Dios mío, Díos mío, ¿por qué me has abandonado?”
Comentando estas palabras al volver a casa, movidas por el gran deseo de gastar la única vida que teníamos, decidimos elegir a “Jesús Abandonado”- así lo llamábamos en ese dolor- como a nuestro modelo.”

“Jesús Abandonado” Todos tenemos claro en que momento y en que circunstancias Jesús dio este grito, en el paroxismo del dolor físico, en la total soledad, en la más profunda de las angustias, desnudo ante la mirada de todos, hecho una llaga, sintiendo como la vida le está dejando, traicionado por los suyos, aplastado por todo el mal y todo lo malo que el hombre ha hecho y hará, fracaso total. Y aún más lo inconcebible, deja de sentir, de experimentar el amor y la unión con el Padre, Dios que en cierto modo pierde a Dios, solo silencio, solo nada: el infierno. “¿Por qué me has abandonado?”…
La siguiente palabra de Jesús, que esta ahí es: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Él ha seguido amando mas allá de todo.

Este es el modelo de Chiara y sus compañeras, el de Antonio José. En cualquier circunstancia, situación, dolor, absurdo… negatividad o mal que el hombre pueda estar, o la sociedad o cualquier grupo, siempre podrá amar a Jesús Abandonado, el dolor el que sea y del tipo que sea ya no será soportado, sino abrazado porque en el se entreve el rostro del Abandonado.
Y nos indica cuales son los predilectos para ser amados: los solos, desorientados, huérfanos, desilusionados, fracasados, amargados, desesperados, sin apoyo, en situaciones absurdas, son otros tantos rostros del que hemos elegido.

Antonio José, supo también elegir a Jesús Abandonado, cuando se le presento la enfermedad, también a el le llego “su hora”, todos, quien más, quien menos, sabemos o nos lo han contado, el camino que recorre la persona que esta aquejada por un tumor maligno, él hizo todo ese camino terapéutico y hospitalario, pasando por todas las fases negativas y positivas, sintiendo dentro cuando era capaz de amar a todos, amigos padres, enfermos, médicos, sanitarios y reconocer el rostro del Abandonado y cuando la más grandes de las desesperaciones se instalaban en el, hasta llegar a decir que se sentía en el infierno, ver en los gen que vienen a estar con él la alegría por acompañarle y el amor concreto de los que le escriben; estar así en comunidad, le hace capaz de tratar de amar a Jesús Abandonado y de querer vivir Jesús en medio.