Habiendo conocido yo el Movimiento de los Focolares, intentaba vivir esta espiritualidad junto con un grupo de Hermanos de la Comunidad Marista.
Si Jesús era el centro de mi vida, era lógico que así lo trasmitiese a los alumnos y a los que se relacionaban conmigo. “Dad gratis, lo que gratis habéis recibido” (Mt. 10,8)
En el curso 73-74 les propuse a los alumnos que tenía en clase de Religión que nos encontrásemos semanalmente para conocer y seguir mejor a Jesús.
Respondieron un grupo, con los que periódicamente nos veíamos, entre ellos estaba Antonio José.
Cada semana les explicaba un capítulo del librito “Etapas Gen”, de Chiara Lubich. Y nos comunicábamos cómo habíamos vivido el Evangelio durante esa semana. Cada uno contaba sus experiencias.
Así fueron creciendo espiritualmente y viviendo cada vez más intensamente esta experiencia.
Como yo estaba en contacto con el focolar y con los Gen, vieron que estaban preparados para participar en el Congreso Gen 3 de Madrid. Este Congreso se celebró a mediados de Abril del 74.
Fue un numeroso grupo de muchachos. Les acompañamos Juan Barcelona y yo.
Posteriormente vino el Congreso Gen 3 de Roma, celebrado a finales de Junio en el Centro Mariápolis, donde estuvieron dos del grupo: Antonio José y Gabriel.
A partir de Septiembre soy destinado a Badajoz, desde donde mantengo con ellos algún contacto esporádico de forma epistolar.