• ANDRES GARCÍA:
Andrés García, ha venido desde Eibar en el País Vasco, donde trabaja de profesor en un instituto, está con nosotros 24 horas y vuela enseguida para allá. En aquellos años venia desde Sevilla, algunos fines de semana a estar con los Gen para ayudarnos a vivir el Ideal, como entonces decíamos, se crearon entre nosotros relaciones en la misma dimensión que nos ha contado Meli, y que al día de hoy permanecen.
Mucho se ha dicho ya de Antonio José y con cada intervención vamos profundizando en su alma y en el “Alma” de su alma: su unión personal con Dios y su unión con Dios a través de los demás.
Aquel 7 de octubre de 1988, estabas en los Ogijares con los Gen, en un pequeño Congreso, encuentro para poner, totalmente nuestra persona también a fuego, viviendo con la presencia de Jesús entre nosotros y lanzarnos a vivir así con todos.
Ese día por la tarde en un póster, le mandamos un saludo que decía: “LOS GEN QUE CONTIGO QUEREMOS HACERNOS SANTOS DEL IDEAL DE JESÚS EN MEDIO”. Sin saber, como después supimos, que en ese momento Antonio José partía para el Paraíso. Y firmaban todos los Gen, algunos de ellos estamos hoy aquí, otros por circunstancias no han podido venir. Ese saludo era más que un saludo, es y así lo llamamos un Pacto.
• ¿Andrés nos puedes explicar porque esto es más que un saludo, porque le llamamos Pacto?
“Se trata de estar dispuestos a dar la vida el uno por el otro como quiere Jesús. Chiara decía que el Ideal fue adelante por este pacto. La medida que Chiara nos daba era esta, dar la vida.
La premisa de todas las reglas es tener este amor recíproco entre nosotros, es decir, primero crear este clima de amor.
El pacto a todos los niveles, con los políticos, los artistas, la sociedad,... Es muy importante para que Jesús esté entre nosotros de forma estable.
‘Fuego he venido a traer a la tierra y que quiero sino que arda...’ (Lc. 12, 49) No es algo exclusivo de los Focolares, tendría que ser de toda la Iglesia y voy mas allá, es algo de toda la humanidad, por encima de que seas creyente o no.
Pero, ¿ concretamente, cómo dar la vida?
Empezando por las pequeñas cosas del momento presente, con la intención de dar la vida con ellas… a veces cuesta escuchar, callar,… Otras dar la vida es comunicar los dones espirituales, el alma, las dificultades…
Hacer todo lo posible para no caer en el juicio, en la crítica, usando el diálogo, comunicándonos el alma…
¿Y porqué es tan importante el pacto?
El pacto es invitar a Jesús a venir entre nosotros: donde dos o más…., de forma estable. Además, Jesús en Medio es luz y fuego. Es necesario que los dos polos se unan para que haya luz; es necesario que las personas estén unidas para encontrar la verdad.
Vivir en el pacto es recrear la Vida Eterna ya entre nosotros, la realidad mas auténtica…
Andrés, tu viniste a Granada desde Sevilla para ayudar a realizar ese Congreso Gen, ¿de que se trataba?
El congreso Gen, donde todo estaba en relación con Jesús en Medio, con un estilo de vida que involucra todos los aspectos.
Era el primer congreso que se hacía en Andalucía Oriental, la unidad era muy intensa, un congreso lleno de fuego y de sabiduría, que no interrumpimos cuando nos llegó la noticia: sí, estuvimos presentes al lado de su familia por medio de varios Gen que se desplazaron a Granada. Nos parecía entender que su deseo era que siguiéramos adelante, con metas no menores que la suya: la santidad.
Como si él nos transmitiese ese fuego y sabiduría.
¿Qué dirías de la figura de Antonio José?
Me impacta su figura, y confirmo lo que se dice y escribe de él.
Con su nombre nuevo, Fuoco, creo que Chiara vio en él que había entendido la realidad del Fuego, de Jesús en Medio. Era la perla preciosa de Antonio José y para conseguirla vendió todo lo que tenía. Este es su tipo de santidad: más allá de sus momentos, de sus cualidades, siempre volvía al Fuego, un fuego que para el hombre viejo era terrible, y para el nuevo paraíso, luz, familia…
Con él la comunión de alma era profunda y hermosa cuando le visitaba en Granada. Lo recuerdo como joven maduro, entero, radical, consciente del valor de la vida, y consciente de la amistad con Jesús, teniendo en el alma el ‘que todos sen uno’.
Me parece que el mejor regalo que podemos hacerle es vivir la realidad del pacto entre nosotros…