viernes, 17 de agosto de 2007

Carta del 15-VII-77, Madrid

Queridísimo J.:

Hoy he recibido tu carta, me ha pillado en un momento de desesperación horrible, tenía ganas de coger la puerta, irme y no volver más a LA PAZ. Ya que estos tratamientos son preventivos, me daban ganas de arriesgarme a dejarlos y si había suerte y no recaía, bien, pues me moría y en paz, pero por lo menos tranquilamente en la calle, sin medicinas, sin el coñazo de hacerme análisis, en fin sin problemas, me he dado cuenta que hacer la locura sería traicionarme a mi mismo, sería traicionar mi IDEAL, sería traicionar en definitiva a Jesús que ahora me pide una forma de santificación concretísima por medio del dolor, pero es que auténticamente estaba en una crisis de desequilibrio enorme, por eso me ha venido al pelo leer tu carta, me ha dado un empujón, verdaderamente sentir la unidad tuya, ha sido un poco de moral, una seguridad de que no estoy solo en esta batalla cada día más difícil del hospital.

Por lo demás no ando muy mal (infinitamente peor psíquica (síquica) que físicamente), no hago en todo el día más que bajar a la radioterapia por la mañana a las 10,00 y a las 10,20 ya estoy de nuevo en mi habitación y se acaban las obligaciones. Ya no tengo nada que hacer a no ser que salga con N. G. o A. que vengan del focolar[1] o con mi madre a dar una vuelta. Como comprenderás tengo muchos momentos para pensar, recapacitar, deprimirme, cabrearme e irme abajo, a veces me cuesta (como esta mañana) rehacerme y seguir adelante, levantarme y volver a estar en la Tensión a la Santidad que para mí es volver a conseguir dentro de mí esa alegre resignación, no solo conformista, sino agradecida al Padre que me pone tantas oportunidades de amar a Jesús Abandonado, de las cuales solo aprovecho las mínimas.

Bueno, J., no mucho más, ahora trato de ir adelante con mi palabra de vida[2] aquella de: “Soporta tu cruz como un auténtico soldado de Cristo” yo que gusto de llamarme “revolucionario” y que estoy sobrellevando tan mal esta batalla contra la soledad, el aburrimiento, etc., pero es que en el fondo, todos tenemos algo de un poco de burgués dentro y nos aferramos a las pequeñas alegrías que proporcionan la casa, la familia y, sobre todo los amigos, la gente de confianza en mi caso los Gen.

Pues nada mas, cuento con absolutamente toda tu unidad, tratamos de que Jesús en Medio supere las distancias. Tuyo

Antonio José FUOCO

Un abrazo

Recuerdos a toda la banda que “haiga” por ahí, dile a los Gen 3 que escriban si pueden, pero sobre todo que estudien.

P.D. Gracias porque se que llamáis (llamas) de vez en cuando a casa, en el fondo no eres muy “desgraciao”.

¡Ah!, no digas nada a mi padre de los “cabreos” que pillo de vez en cuando, que “manque” cueste hay que guardar las apariencias.


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[1] Comunidad del Movimiento de los Focolares.

[2] Le pidió a Chiara Lubich una frase para hacerla propia en su vida y Chiara le dio esta frase suya.