Queridísimo J.:
Hoy he recibido tu carta, me ha pillado en un momento de desesperación horrible, tenía ganas de coger la puerta, irme y no volver más a
Por lo demás no ando muy mal (infinitamente peor psíquica (síquica) que físicamente), no hago en todo el día más que bajar a la radioterapia por la mañana a las 10,00 y a las 10,20 ya estoy de nuevo en mi habitación y se acaban las obligaciones. Ya no tengo nada que hacer a no ser que salga con N. G. o A. que vengan del focolar[1] o con mi madre a dar una vuelta. Como comprenderás tengo muchos momentos para pensar, recapacitar, deprimirme, cabrearme e irme abajo, a veces me cuesta (como esta mañana) rehacerme y seguir adelante, levantarme y volver a estar en
Bueno, J., no mucho más, ahora trato de ir adelante con mi palabra de vida[2] aquella de: “Soporta tu cruz como un auténtico soldado de Cristo” yo que gusto de llamarme “revolucionario” y que estoy sobrellevando tan mal esta batalla contra la soledad, el aburrimiento, etc., pero es que en el fondo, todos tenemos algo de un poco de burgués dentro y nos aferramos a las pequeñas alegrías que proporcionan la casa, la familia y, sobre todo los amigos, la gente de confianza en mi caso los Gen.
Pues nada mas, cuento con absolutamente toda tu unidad, tratamos de que Jesús en Medio supere las distancias. Tuyo
Antonio José FUOCO
Un abrazo
Recuerdos a toda la banda que “haiga” por ahí, dile a los Gen 3 que escriban si pueden, pero sobre todo que estudien.
P.D. Gracias porque se que llamáis (llamas) de vez en cuando a casa, en el fondo no eres muy “desgraciao”.
¡Ah!, no digas nada a mi padre de los “cabreos” que pillo de vez en cuando, que “manque” cueste hay que guardar las apariencias.