sábado, 10 de abril de 2010

"...ayuda a comenzar cada día con el ánimo puesto en Dios,..."

He aquí la impresión íntegra de una religiosa de las Misioneras de Acción Parroquial:

Florentina: te agradezco que hayas tenido el detalle de proporcionarme tan rápido el librito de Antonio Jose. Tuve suerte.
Cuando se ha conocido a las personas te interesan mucho más todos los detalles de sus vidas. Estate segura que a mi en las circunstancias que me encuentro me está haciendo mucho bien.
Aunque se procura encajar la enfermedad, es duro, pero cuando ves a un niño, dar este testimonio, nos dejan a muchas personas que nos creemos un poco maduras…a la altura del betún.
Este chiquillo, ayuda a comenzar cada día con el ánimo puesto en Dios, con alegría, aceptando lo que pueda venir, además de lo que tienes.
Lo leo y lo releo y me hace bien. Te lo aseguro.
Le recuerdo en las estación de Granada (fue la última vez que le vi). Al despedirnos y darle un beso, me impresionó el sudor frio que encontré en su cara y tuve la imprudencia de decirle que estaba congelado (1). Me pesó, porque no dijo nada y le vi como apretaba los labios. Pero allí continuó hasta que el tren partió. Al mes había muerto.

(1). Ese día era el 11 de septiembre de 1978.