domingo, 1 de diciembre de 2013

«Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos»

«Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos»
¿Cómo viviremos entonces la Palabra de vida de este mes? Procurando también nosotros crecer en el amor mutuo en nuestras familias, en nuestro ambiente de trabajo, en nuestras comunidades o asociaciones eclesiales, parroquias, etc.
Esta Palabra nos pide una caridad rebosante, es decir, una caridad que sepa superar las medidas mediocres y las distintas barreras que proceden de nuestro sutil egoísmo. Bastará con pensar en ciertos aspectos de la caridad (tolerancia, comprensión, acogida recíproca, paciencia, disposición de servicio, misericordia con las auténticas o presuntas faltas de nuestro prójimo, compartir los bienes materiales, etc.) para descubrir muchas ocasiones de vivirla.
Y luego, es evidente que si en nuestra comunidad se da este clima de amor recíproco, su calor irradiará inevitablemente hacia todos. Incluso quienes aún no conocen la vida cristiana percibirán su atractivo, y muy fácilmente, casi sin darse cuenta, se verán envueltos hasta sentirse parte de una misma familia.
Chiara Lubich 

A los 12 años, Antonio José le cuenta a un grupo numeroso de chidos y chicas su experienica de vida según el Evangelio. Se remonta a la experienica de Chiara con sus primeras compañeras, he aquí lo que les dice:
 Esta es la única forma de llevar a cabo nuestra revolución de Amor, dándonos a todos en cada momento, nuestra revolución no es de violencia, ni siquiera de palabras, es de obras, de obras de amor. Si queremos cambiar este mundo que no nos gusta corrompido e hipócrita, egoísta, por uno nuevo, distinto, donde reine el amor y la comprensión entre todos, donde todos seamos un solo cuerpo con Jesús en Medio entre nosotros, tenemos que empezar por cambiar nosotros mismos, dando testimonio con nuestra vida, así conseguiremos convertir al mundo. Estas chicas, era tal su forma de vivir que sin ninguna clase de discursos a los dos meses eran 500 las personas que trataban de vivir como ellas, y hoy con tan solo 32 años de vida hay Gen en los cinco continentes y en más de 100 países, nosotros no decimos nada nuevo, lo que decimos se escribió hace 2000 años, solo que tratamos de convertir las frases del Evangelio en palabras de vida que tratamos de llevar a la práctica y en la medida en que seamos totalitarios en vivirlas, nuestra revolución de Amor se irá extendiendo como el fuego en un bosque.
Yo os propongo que hagáis con nosotros esta experiencia desde ahora mismo, desde este momento nos pongamos a vivir “Amaos los unos a los otros”, las pequeñas ilusiones, nuestra felicidad material es falsa, pasa, es un castillo de cartas que puede derrumbarse fácilmente, en cambio la felicidad que da Dios, que da el amar con todas tus fuerzas, esa no pasa, es mucho más profunda, mucho más bonita.”