«Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos»
¿Cómo
viviremos entonces la Palabra de vida de este mes? Procurando también
nosotros crecer en el amor mutuo en nuestras familias, en nuestro
ambiente de trabajo, en nuestras comunidades o asociaciones eclesiales,
parroquias, etc.
Esta
Palabra nos pide una caridad rebosante, es decir, una caridad que sepa
superar las medidas mediocres y las distintas barreras que proceden de
nuestro sutil egoísmo. Bastará con pensar en ciertos aspectos de la
caridad (tolerancia, comprensión, acogida recíproca, paciencia,
disposición de servicio, misericordia con las auténticas o presuntas
faltas de nuestro prójimo, compartir los bienes materiales, etc.) para
descubrir muchas ocasiones de vivirla.
Y
luego, es evidente que si en nuestra comunidad se da este clima de amor
recíproco, su calor irradiará inevitablemente hacia todos. Incluso
quienes aún no conocen la vida cristiana percibirán su atractivo, y muy
fácilmente, casi sin darse cuenta, se verán envueltos hasta sentirse
parte de una misma familia.
Chiara Lubich A los 12 años, Antonio José le cuenta a un grupo numeroso de chidos y chicas su experienica de vida según el Evangelio. Se remonta a la experienica de Chiara con sus primeras compañeras, he aquí lo que les dice:
Esta es la única
forma de llevar a cabo nuestra revolución de Amor, dándonos a todos
en cada momento, nuestra revolución no es de violencia, ni siquiera
de palabras, es de obras, de obras de amor. Si queremos cambiar este
mundo que no nos gusta corrompido e hipócrita, egoísta, por uno
nuevo, distinto, donde reine el amor y la comprensión entre todos,
donde todos seamos un solo cuerpo con Jesús en Medio entre nosotros,
tenemos que empezar por cambiar nosotros mismos, dando testimonio con
nuestra vida, así conseguiremos convertir al mundo. Estas chicas,
era tal su forma de vivir que sin ninguna clase de discursos a los
dos meses eran 500 las personas que trataban de vivir como ellas, y
hoy con tan solo 32 años de vida hay Gen en los cinco continentes y
en más de 100 países, nosotros no decimos nada nuevo, lo que
decimos se escribió hace 2000 años, solo que tratamos de convertir
las frases del Evangelio en palabras de vida que tratamos de llevar a
la práctica y en la medida en que seamos totalitarios en vivirlas,
nuestra revolución de Amor se irá extendiendo como el fuego en un
bosque.
Yo os propongo que
hagáis con nosotros esta experiencia desde ahora mismo, desde este
momento nos pongamos a vivir “Amaos los unos a los otros”, las
pequeñas ilusiones, nuestra felicidad material es falsa, pasa, es un
castillo de cartas que puede derrumbarse fácilmente, en cambio la
felicidad que da Dios, que da el amar con todas tus fuerzas, esa no
pasa, es mucho más profunda, mucho más bonita.”