«Amarás a tu prójimo como a ti mismo».
Y
por último podemos recordar que esta norma de la existencia humana
sustenta la famosa «regla de oro», que encontramos en todas las
religiones y hasta en los grandes maestros de la cultura «laica».
Hindúes y musulmanes, budistas y creyentes de religiones tradicionales,
cristianos y hombres y mujeres de buena voluntad podríamos buscar en los
orígenes de nuestra tradición cultural o de nuestro credo religioso
análogas invitaciones a amar al prójimo y ayudamos a vivirlas juntos.
Debemos
trabajar juntos para crear una nueva mentalidad que valore al otro, que
inculque el respeto a la persona, proteja a las minorías, atienda a los
sujetos más débiles, que no centre la atención en los intereses propios
sino que ponga en el primer lugar los del otro.
Si
todos fuésemos de verdad conscientes de que tenemos que amar al prójimo
como a nosotros mismos hasta no hacer al otro lo que no quisiéramos que
nos hiciesen a nosotros y que deberíamos hacer al otro lo que
quisiéramos que el otro nos hiciese, cesarían las guerras, se acabaría
la corrupción, la fraternidad universal ya no sería una utopía y la
civilización del amor pronto se haría realidad.
Fabio Ciardi
Antonio José cuenta a un grupo de chicos de su edad lo que es la historia de Chiara Lubich y el Movimiento que nación por su compromiso con Dios. En este estracto nos cuenta el secreto de esta revolución, el amor a todos:
"Esta es
la única forma de llevar a cabo nuestra revolución de Amor, dándonos a todos en
cada momento, nuestra revolución no es de violencia, ni siquiera de palabras,
es de obras, de obras de amor. Si queremos cambiar este mundo que no nos gusta
corrompido e hipócrita, egoísta, por uno nuevo, distinto, donde reine el amor y
la comprensión entre todos, donde todos seamos un solo cuerpo con Jesús en
Medio entre nosotros, tenemos que empezar por cambiar nosotros mismo, dando
testimonio con nuestra vida, así conseguiremos convertir al mundo. Estas
chicas, era tal su forma de vivir que sin ninguna clase de discursos a los dos
meses eran 500 las personas que trataban de vivir como ellas, y hoy con tan
solo 32 años de vida hay Gen en los cinco continentes y en más de 100 países,
nosotros no decimos nada nuevo, lo que decimos se escribió hace 2000 años, solo
que tratamos de convertir las frases del Evangelio en palabras de vida que
tratamos de llevar a la práctica y en la medida en que seamos totalitarios en
vivirlas, nuestra revolución de Amor se irá extendiendo como el fuego en un
bosque."
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