Continua el discurso de Juan:
Me vienen a la mente, en este momento las palabras de Carlos Claria: “Era un joven excepcional en su gran normalidad”, así lo recordamos:
Con sus amigos scouts y con los gen llenando la casa de su padres de risas.
Jugando en casa con su abuelo y su padre al dominó con bromas y acertadas ocurrencias que hacían reír y sonreír a todos
Escribiendo una carta al periódico opinando, sobre el Granada Club de futbol su gran afición.
Reuniéndose con sus amigos en la Bodegas Muñoz.
Bromeando con la enfermeras cuando lo conducen al quirófano,
Jugando al parchís con sus padres durante la recuperación de una de sus operaciones.
Escuchando en su habitación canciones de Carlos Cano y de Jarcha,
Le encantaba charlar, cualidad de la que sus padres y sus amigos disfrutábamos pues era ameno, ingenioso, con gracia.
Y con algún año más con grandes inquietudes sociales, por la política de aquella época y ante las injusticias.
Para entender la vida de Antonio José tenemos que entrar en dos claves más de la vida evangélica que Chiara y sus compañeras viveron, que fue acogiendo, y que ahora sabemos que de Dios le proveía de lo necesario para la última y definitiva etapa de su vida.
La Voluntad de Dios: ¿Cómo corresponder a tanto amor de Dios? ¿A Dios- Amor? ¿Al don de su Hijo y el Evangelio? Amar a Dios, ¿Cómo amarle? Otra de aquellas frases que leyeron Chiara y sus compañeras en los Evangelios fue: “No quien dice `Señor, Señor ´, sino el que hace mi voluntad, ése es el que me ama”.
Así amar a Dios no es cosa de sentimiento, sino de voluntad. Es hacer la voluntad de Dios en el momento presente, no hacer lo mejor o lo más perfecto, sino la voluntad de Dios sobre nosotros, sobre cada uno de nosotros.
Ahora son palabras de Chiara:
“Ante esta sencilla idea, nuestra alma se sentía radiante,… teníamos la impresión de poseer un billete de acceso a la santidad que podíamos ofrecer a todos aquellos que conociéramos a lo largo de nuestro camino, incluso a la gran masa del pueblo.
Ser la voluntad de Dios sobre nosotras resultó nuestro primer empeño y la posibilidad de traducir en vida nuestro ideal.”
Con sus amigos scouts y con los gen llenando la casa de su padres de risas.
Jugando en casa con su abuelo y su padre al dominó con bromas y acertadas ocurrencias que hacían reír y sonreír a todos
Escribiendo una carta al periódico opinando, sobre el Granada Club de futbol su gran afición.
Reuniéndose con sus amigos en la Bodegas Muñoz.
Bromeando con la enfermeras cuando lo conducen al quirófano,
Jugando al parchís con sus padres durante la recuperación de una de sus operaciones.
Escuchando en su habitación canciones de Carlos Cano y de Jarcha,
Le encantaba charlar, cualidad de la que sus padres y sus amigos disfrutábamos pues era ameno, ingenioso, con gracia.
Y con algún año más con grandes inquietudes sociales, por la política de aquella época y ante las injusticias.
Para entender la vida de Antonio José tenemos que entrar en dos claves más de la vida evangélica que Chiara y sus compañeras viveron, que fue acogiendo, y que ahora sabemos que de Dios le proveía de lo necesario para la última y definitiva etapa de su vida.
La Voluntad de Dios: ¿Cómo corresponder a tanto amor de Dios? ¿A Dios- Amor? ¿Al don de su Hijo y el Evangelio? Amar a Dios, ¿Cómo amarle? Otra de aquellas frases que leyeron Chiara y sus compañeras en los Evangelios fue: “No quien dice `Señor, Señor ´, sino el que hace mi voluntad, ése es el que me ama”.
Así amar a Dios no es cosa de sentimiento, sino de voluntad. Es hacer la voluntad de Dios en el momento presente, no hacer lo mejor o lo más perfecto, sino la voluntad de Dios sobre nosotros, sobre cada uno de nosotros.
Ahora son palabras de Chiara:
“Ante esta sencilla idea, nuestra alma se sentía radiante,… teníamos la impresión de poseer un billete de acceso a la santidad que podíamos ofrecer a todos aquellos que conociéramos a lo largo de nuestro camino, incluso a la gran masa del pueblo.
Ser la voluntad de Dios sobre nosotras resultó nuestro primer empeño y la posibilidad de traducir en vida nuestro ideal.”