lunes, 3 de junio de 2013

«Pero si obrando el bien soportáis el sufrimiento, esto es cosa bella ante Dios» (I P 2, 20)1.

 
«Pero si obrando el bien soportáis el sufrimiento, esto es cosa bella ante Dios».
¿Cómo vivir, pues, la Palabra de vida de este mes?
También nosotros hoy podemos sentirnos incomprendidos y maltratados de muchos modos, empezando por la falta de delicadeza y los desprecios o también mediante juicios malévolos, ingratitudes, ofensas e injusticias en toda regla.
Pues bien: incluso en todas estas ocasiones debemos dar testimonio del amor que Jesús trajo a la tierra y tuvo por todos, es decir, también por quienes nos tratan mal.
La Palabra de este mes quiere que, aun defendiendo legítimamente la justicia y la verdad, no olvidemos nunca que nuestro primer deber como cristianos es amar al otro, es decir, tener con él esa actitud nueva de comprensión, acogida y misericordia que Jesús tuvo con nosotros. De este modo, incluso aunque defendamos nuestras razones, nunca romperemos la relación, no cederemos a la tentación del resentimiento o de la venganza.
Y actuando así, como instrumentos del amor de Jesús, también nosotros seremos capaces de llevar a nuestro prójimo hasta Dios.

 El primer impacto de Antonio José fue el descubrimiento de Dios como Amor, como donación total de Sí. A partir de aquel momento orienta su vida por el camino del amor a los demás. Lo elige como Ideal de su vida, en este pequeño texto lo podemos apreciar:

Hoy he analizado un poco lo que han tenido de positivo estos días, han sido un reencuentro con Jesús Abandonado de una manera consciente, me he replanteado el IDEAL como lo que es y verdaderamente me he convencido de que es lo único que vale la pena, creo que ha sido lo más positivo de esto, el darme cuenta de que aparte de las cosas bonitas, mi IDEAL (lo único válido) es AMAR como lo hizo Jesús, ante la duda: amar, ante la decepción: amar, ante los palos de la vida: amar, ha sido reencontrarme conmigo mismo y trazar caminos nuevos para mi vida.