«Pero
si obrando el bien soportáis el sufrimiento, esto es cosa bella ante
Dios».
¿Cómo
vivir, pues, la Palabra de vida de este mes?
También
nosotros hoy podemos sentirnos incomprendidos y maltratados de muchos
modos, empezando por la falta de delicadeza y los desprecios o
también mediante juicios malévolos, ingratitudes, ofensas e
injusticias en toda regla.
Pues
bien: incluso en todas estas ocasiones debemos dar testimonio del
amor que Jesús trajo a la tierra y tuvo por todos, es decir, también
por quienes nos tratan mal.
La
Palabra de este mes quiere que, aun defendiendo legítimamente la
justicia y la verdad, no olvidemos nunca que nuestro primer deber
como cristianos es amar al otro, es decir, tener con él esa actitud
nueva de comprensión, acogida y misericordia que Jesús tuvo con
nosotros. De este modo, incluso aunque defendamos nuestras razones,
nunca romperemos la relación, no cederemos a la tentación del
resentimiento o de la venganza.
Y
actuando así, como instrumentos del amor de Jesús, también
nosotros seremos capaces de llevar a nuestro prójimo hasta Dios.
El primer
impacto de Antonio José fue el descubrimiento de Dios como Amor,
como donación total de Sí. A partir de aquel momento orienta su
vida por el camino del amor a los demás. Lo elige como Ideal de su
vida, en este pequeño texto lo podemos apreciar:
Hoy he
analizado un poco lo que han tenido de positivo estos días, han sido
un reencuentro con Jesús Abandonado de una manera consciente, me he
replanteado el IDEAL como lo que es y verdaderamente me he convencido
de que es lo único que vale la pena, creo que ha sido lo más
positivo de esto, el darme cuenta de que aparte de las cosas bonitas,
mi IDEAL (lo único válido) es AMAR como lo hizo Jesús, ante la
duda: amar, ante la decepción: amar, ante los palos de la vida:
amar, ha sido reencontrarme conmigo mismo y trazar caminos nuevos
para mi vida.