COMO TRATA DE AMAR A JESÚS ABANDONADO:
Especialmente con los dolores de la enfermedad, Antonio comprende lo que significa amar a Jesús en la mayor expresión del amor, cuando da su vida por nosotros. He querido traer parte de un discurso de Carlos Clariá realizado en 1979 a un congreso de jóvenes, (Carlos Clariá era el co-responsable de España de los Focolares en aquella época), para introducir este apartado:
“…¡Ha entendido claramente que tiene delante este camino y que lo debe recorrer hasta el final! Empieza a entender que quiere decir amar a Jesús Abandonado, que no es algo de lo que se puede decir: ¡que bonito, que bonito! Antonio empieza a advertir que es otra cosa; que es él mismo quien tiene que vivir la experiencia de Jesús Abandonado. Por ejemplo, cada vez que tiene que ser de nuevo hospitalizado, para él es un sufrimiento enorme, porque es una persona dinámica, simpática, llena de vida, le gusta estar con la gente, jugar... en cambio tiene que estar solo durante meses. Y se lo dice a los Gen que es difícil, se lo escribe. En cambio a los padres no se lo hace pesar.
Después de contar todos los dolores que le produce seguir hospitalizado por unos días mas, le cuenta a una gen:
...Todo esto puede hacer un santo o hacer ateo al más creyente, a mí me ha hecho estar en los extremos, por momentos he dudado seriamente, he querido hacer locuras, en otros creo que sinceramente he amado a Jesús Abandonado con todas mis fuerzas, todo esto es una experiencia muy amarga, pero creo que positiva, los momentos de dolor me han hecho madurar mucho, dudar para fortalecer después mi fe, portarme de modo egoísta para amar después con más ímpetu, llorar para alegrarme después del dolor...
...En este momento comprendo que tengo que ser fuerte, que seguir adelante, pero instintivamente empezaría a patalear, a dar golpes, a llorar, estoy en una situación que no se describe fácilmente con las palabras, sé que tengo que amar y un impulso interno me incita a odiar, es algo mucho peor que un dolor físico, sé perfectamente mi obligación pero interiormente deseo todo lo contrario, es mucho peor que cuando haces algo mal sin pensarlo, con un impulso, luego te das cuenta y dices perdona Jesús, no quería hacerlo ha sido un mal momento, soy consciente de que tengo que recibir las contrariedades amando, pero tengo que hacer esfuerzos sobrehumanos para no desesperarme...
Y el 28 de Agosto:
“…ahora interesaba dar más radiaciones, como además estoy de vacaciones (y según él no tengo prisa) me quiere dar un número determinado… más cantidad y más repartidos, te puedes imaginar lo que supuso para mí la noticia, me daban ganas de irme abajo, de cabrearme, en el fondo en estos días solo pensaba en la Mariápolis, como casi siempre esperaba el fruto, lo bonito, pero ha sido una oportunidad preciosa de amar a Jesús Abandonado y esta vez pienso que la he aprovechado mejor que otras veces,…”
Especialmente con los dolores de la enfermedad, Antonio comprende lo que significa amar a Jesús en la mayor expresión del amor, cuando da su vida por nosotros. He querido traer parte de un discurso de Carlos Clariá realizado en 1979 a un congreso de jóvenes, (Carlos Clariá era el co-responsable de España de los Focolares en aquella época), para introducir este apartado:
“…¡Ha entendido claramente que tiene delante este camino y que lo debe recorrer hasta el final! Empieza a entender que quiere decir amar a Jesús Abandonado, que no es algo de lo que se puede decir: ¡que bonito, que bonito! Antonio empieza a advertir que es otra cosa; que es él mismo quien tiene que vivir la experiencia de Jesús Abandonado. Por ejemplo, cada vez que tiene que ser de nuevo hospitalizado, para él es un sufrimiento enorme, porque es una persona dinámica, simpática, llena de vida, le gusta estar con la gente, jugar... en cambio tiene que estar solo durante meses. Y se lo dice a los Gen que es difícil, se lo escribe. En cambio a los padres no se lo hace pesar.
Después de contar todos los dolores que le produce seguir hospitalizado por unos días mas, le cuenta a una gen:
...Todo esto puede hacer un santo o hacer ateo al más creyente, a mí me ha hecho estar en los extremos, por momentos he dudado seriamente, he querido hacer locuras, en otros creo que sinceramente he amado a Jesús Abandonado con todas mis fuerzas, todo esto es una experiencia muy amarga, pero creo que positiva, los momentos de dolor me han hecho madurar mucho, dudar para fortalecer después mi fe, portarme de modo egoísta para amar después con más ímpetu, llorar para alegrarme después del dolor...
...En este momento comprendo que tengo que ser fuerte, que seguir adelante, pero instintivamente empezaría a patalear, a dar golpes, a llorar, estoy en una situación que no se describe fácilmente con las palabras, sé que tengo que amar y un impulso interno me incita a odiar, es algo mucho peor que un dolor físico, sé perfectamente mi obligación pero interiormente deseo todo lo contrario, es mucho peor que cuando haces algo mal sin pensarlo, con un impulso, luego te das cuenta y dices perdona Jesús, no quería hacerlo ha sido un mal momento, soy consciente de que tengo que recibir las contrariedades amando, pero tengo que hacer esfuerzos sobrehumanos para no desesperarme...
Y el 28 de Agosto:
“…ahora interesaba dar más radiaciones, como además estoy de vacaciones (y según él no tengo prisa) me quiere dar un número determinado… más cantidad y más repartidos, te puedes imaginar lo que supuso para mí la noticia, me daban ganas de irme abajo, de cabrearme, en el fondo en estos días solo pensaba en la Mariápolis, como casi siempre esperaba el fruto, lo bonito, pero ha sido una oportunidad preciosa de amar a Jesús Abandonado y esta vez pienso que la he aprovechado mejor que otras veces,…”