
Ahora queremos publicar algunos ecos que recibieron sus padres después de la partida de Antonio José, son personas que lo conocieron muy bien y vivieron con él toda su enfermedad.
Madrid, 17 de Octubre de 1978
Queridos todos:
No quería que pasase más tiempo antes de escribiros para contaros mi impresión, al saber que Antonio José estaba ya en el Paraíso. Al principio me impresionó mucho, pero enseguida sentí que tenía que estar en el Cielo, pues había sabido sufrir y acoger la Voluntad de Dios en cada momento con alegría, y se veía como Dios se lo estaba preparando para llevárselo.
Desde las primeras veces que fui a visitarle a “la Paz” tuve la impresión de que Dios había puesto su ojos en el y quería amarlo de una forma especial, dándole la gracia de poder sufrir por Él. Y Antonio en todo momento ha sabido decir su “Si”, un “Si” que le ha ido acercando rápidamente a Dios.
Todas las veces que desde entonces le he visto o me he acercado a el, me parecía encontrarme con uno que se estaba haciendo santo y el pensar en el, me ha ayudado en muchas ocasiones, a continuar adelante sin desanimarme. También el acordarme de vosotros siempre serenos y tranquilos al pie de la “Cruz” me ha dado fuerzas en muchos momentos, por todo esto quería daros las gracias.
Y estoy seguro que en medio del dolor por la pérdida sentiréis la alegría de haber donado a Dios, y a todos nosotros los que le hemos conocido, una “perla preciosa” que permanecerá siempre en medio nuestro, presente a través de su ejemplo.
Un abrazo a todos, y espero que tengamos ocasión de vernos pronto.