"Dame de beber".
Me viene a la mente otra palabra similar de Jesús, que pronunció en la cruz y que también recoge el Evangelio de Juan: «Tengo sed» (19, 28). Es la necesidad primordial, expresión de cualquier otra necesidad. En toda persona necesitada, desempleada, sola, extranjera, aunque sea de otro credo o convicción religiosa, aunque sea hostil, podemos reconocer a Jesús, que nos dice: «Tengo sed», y que nos pide: «Dame de beber». Basta con ofrecer un vaso de agua, dice el Evangelio, para obtener una recompensa (cf. Mt 10, 42), para entablar el diálogo que recompone la fraternidad.
También nosotros, por nuestra parte, podemos expresar nuestras necesidades sin avergonzamos de «tener sed», y pedir a nuestra vez: «Dame de beber». Así podrá iniciarse un diálogo sincero y una comunión concreta sin miedo de la diversidad, de exponemos a compartir lo que pensamos ni de acoger lo que el otro piensa. Podremos aprovechar, sobre todo, el potencial de quien tenemos enfrente, los valores que tiene, aunque estén escondidos; como hizo Jesús, que supo reconocer en la mujer algo que Él no podía hacer: sacar agua.
Antonio José encuentra la felicidad en la donación de sí mismo a los demás:
“...cuando se acostumbra uno a lo bueno esto es el “infierno”, claro que es el infierno en la medida en que yo me meta en mí mismo y no ame, no esté dispuesto a dar la vida, me doy cuenta que los días que me levanto con disposición de dar todo, de dar gota a gota mi sangre por El, los días son más rápidos, más felices, cuando a veces me tira el egoísmo y no estoy dando lo que llevo dentro por Jesús, lo paso peor, me amargo la vida”.
Ya lo hemos comprobado en varios momentos, es un aspecto importante y seguramente el primero para hacer la Voluntad de Dios; ama a cada persona que pasa a su lado. Hablando de la relación con las enfermeras:
“...son gente sensacional, hay tardes que nos las pasamos enteras bromeando..., otras hablamos un poco en serio, me alegra ver cómo piensan algunas, me hace pensar que sin llamarse “Gen” hay gente que quiere vivir como Jesús a través de su profesión, otras no piensan igual, a estas trato de amarlas tal y como son sin esperar nada a cambio, tratando de demostrarle mi verdad con los hechos y el respeto a su forma de ver las cosas.”
Antonio José ha sido capaz de encontrar el positivo en todas y cada una de las personas que encuentra. En ellas ve la presencia de Jesús...