Trascripción de la intervención de un medico analista que siguió a Antonio José de algún modo en Granada (3 de octubre 2009)
Mi nombre es Francisco Collado, soy médico analista (jubilado).
En la época de Antonio José, yo trabajaba como médico adjunto analista de la Ciudad Sanitaria Virgen de las Nieves en el laboratorio de análisis clínicos de Granada.
Me enteré de la mesa redonda a las tres de la tarde, a las cinco y media entraba con nosotros, al final quiso dar su testimonio que transcribo literalmente.
Tuve la suerte de conocer a Antonio José personalmente, aunque lo trataban en Madrid, yo le seguía informalmente desde Granada por la amistad que me unía a sus padres. Partes de los análisis que le pedían se les hacía en el laboratorio donde yo trabajaba.
En el mismo transcurso del tiempo, los padres y Antonio José querían que yo personalmente le hiera algo en concreto (no recuerdo si era, si era el recuento de plaquetas o leucocitos, o ambos, o algunas cosas más…).
Yo le indicaba que la sangre se la extrajeran las enfermeras que trabajaban en mi mismo centro. Ya que éstas, normalmente tienen una experiencia mayor que nosotros, pero Antonio José prefería, que yo se lo hiciese.
Las venas que él tenía, eran callos, de tanto pinchazo que había recibido a lo largo de su enfermedad. A veces le extraía la sangre de entre los dedos, no se quejaba lo más mínimo. A la vez charlaba con él. Me contaba muchas cosas, creo que fue en estas conversaciones en donde me enteré con más detalle del Movimiento Focolar, también sus padres me informaron de más cosas cuando el Señor se lo llevó.
Me llamaba la atención (después de irse él, me enteré de más cosas). Como un chaval de 14-15 años hablara del amor a Jesucristo, como una persona con mucha experiencia. Otra lección me la han dado sus padres, al cabo de mucho tiempo me he dado cuenta por experiencia personal lo que duele la muerte de un hijo. Tanto Antonio como Herminia, jamás le oí ninguna queja de la muerte de su hijo Antonio.
Aprovecho de camino, que la vocación de un hijo así, el 90 % se debe a sus padres.
Voy a contar una anécdota personal (*) que surgió entre Antonio José y yo.
Un día me dice, Paco quiero hablar contigo de una cosa personal, esto me lo decía un jovencito de 14-15 años; ¿yo podré tener hijos?, me extrañó muchísimo que una persona que está al borde la muerte esté pensando ser un futuro padre de familia, pues que su supiera, no tenía novia siquiera. Eso indicaba que no le tenía miedo a su enfermedad, ni a quejarse de ella y que él pensaba llegar más lejos; le respondí: pues claro que podrás tener hijos, tengas los que tengas, tú no te preocupes, no sabes la alegría que me has dado.
Finalmente, agradecer a los padres y hermanos el testimonio claro, porque en el Movimiento Focolar, lo conocí a través de vosotros. De hecho cuando me meto en internet y veo algo de Chiara Lubich, veo las cosas tan maravillosas de este movimiento y os doy la enhorabuena por la labor que estáis desarrollando en todo el mundo.
Por último, daros las gracias, por este rato tan agradable.