Después de la Mariápolis que este año se desarrolló en Cuenca, donde se pudo hablar de Antonio José y presentar su libro, traemos aquí esta impresión de un Padre Agustino, elocuente, ¿no?:
Cádiz 12 de agosto de 200957.- Antonio José LombardoEsta mañana “se me ha muerto” Antonio José. Lo digo porque la lectura de aquellos sus últimos momentos me ha estremecido. Me traje su libro de la Mariápolis y lo iba leyendo a sorbos. Este muchacho con cara de hombre madurito me iba encantando con su simpatía, su entereza, su condición de “soldado” valiente. Y, siguiendo la lectura, esta mañana, página 119, “se me ha muerto”. ¡Con sólo 15 años! No lo he podido remediar. Se me han saltado las lágrimas:“Madre, me marcho”. Hacia las tres y media de la tarde (7 de octubre de 1978) le pide a sus padres que se acerquen y dice: “Dios mío”. Fueron sus últimas palabras.He salido, como cada mañana, a dar un paseo, y me he sentado al borde de este río amigo de La Vid, el Duero. Y contemplando y “escuchando” su corriente, me han venido a la memoria las coplas de Jorge Manrique por la muerte de su padre: “Nuestras vidas son los ríos / que van a dar a la mar, / que es el morir; / allí van los señoríos / derechos a se acabar / y consumir; / allí los ríos caudales, / allí los otros medianos / y más chicos…Coincide que ando por enésima vez estudiándome las Confesiones de San Agustín. Para el poeta, este gran Padre de la Iglesia sería “río caudal”. Dios necesitó 76 años para hacerle “correr”; lo dejó extraviarse, lo convirtió, lo formó, lo hizo su sacerdote y su obispo, y nos lo entregó fecundísimo para siempre…Porque no es verdad que todos los ríos “allí van…a se acabar y consumir”. Los santos no se acaban ni se consumen; continúan hablando y viviendo y haciendo el bien. Antonio José Lombardo, después de leer su libro, se me antoja también no un Padre, pero sí un “padrecillo” de la Iglesia, “río más chico”, diría el poeta.¡Qué importante recoger estas vidas y exponerlas al público! ¡Cuánto enseñan hoy estos “ríos chicos”! Una frase de Antonio José, escrita en el libro (supongo que también en el original) con letras mayúsculas, me parece que resume la fibra de esta criatura: “Aprender a morder el polvo con la cabeza alta”. ¡Vaya campeón de muchacho! ¡Qué fuerza, qué generosidad, qué madurez, qué valentía a la hora de enfrentarse con la enfermedad y la muerte! ¡Qué pureza de corazón y de inteligencia para enamorarse del Ideal de la Unidad! ¡Qué fe en la presencia de Jesús “donde dos o más están reunidos en su nombre”! ¡Qué olvido de sí mismo y cuánto amor a quien le rodea!Querido Carlos José Hidalgo, Hermano Marista y viejo amigo: ¡Enhorabuena! ¡Bendita la hora que pasaste a los muchachos de tu clase el Ideal de Chiara! ¡Benditos padres que nos habéis traído al mundo un chavalote de esta envergadura! Con lo faltos que andan hoy nuestros adolescentes de ejemplos y valores vivos. ¡Benditos Gen y bendita Obra de María que supo acompañar una adolescencia tan hermosa, tan rica, tan fecunda!Dice él dos meses antes de morir: “Mi Ideal (lo único válido) es amar como lo hizo Jesús. Ante la duda, amar. Ante la decepción, amar. Ante los palos de la vida, amar. Ha sido (el Ideal) reencontrarme conmigo mismo y trazar caminos nuevos para mi vida. Sólo hay una verdad por la que vale la pena la vida, y esa verdad es Dios”.Gracias, “padrecillo de la Iglesia”. Habrás disfrutado oyendo a los adolescentes en la Mariápolis de Cuenca. ¡Eran agua de tu “río chico”! ¡Y sonaba! ¡Vaya si sonaba!P. Manolo (Padre Agustino)
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Nos veremos en septiembre...
En éste último día de Julio, os queriamos recordar que el 3 de Octubre nos veremos, en el salón del Colegio Vírgen de las Angustias, los antigüos y los nuevos amigos de Antonio José. Pienso que será una oportunidad para pasar un rato juntos. Un abrazo a todos. La Comisión