«Os
digo, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra
para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en el cielo. Porque donde
dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos»
El
propio Jesús nos dice dónde radica el secreto de la eficacia de esta
oración: este radica enteramente en el «reunidos en mi nombre». Cuando
estamos así unidos, entre nosotros está su presencia, y todo lo que
pedimos con Él es más fácil de obtener. Pues es Jesús mismo, presente
donde el amor recíproco une los corazones, quien pide con nosotros los
favores a su Padre. Y ¿puedes imaginarte que el Padre no escuche a
Jesús? El Padre y Cristo son un todo.
¿No te parece espléndido todo esto? ¿No te da certeza? ¿No te da confianza?
Ahora
seguramente te interesará saber qué quiere Jesús que pidas. Él mismo lo
dice claramente: «cualquier cosa». O sea, que no hay ningún límite.
Pues
entonces, incluye esta oración en el programa de tu vida. Puede que tu
familia, tú mismo, tus amigos, las asociaciones de las que formas parte,
tu patria o el mundo que te rodea carezcan de innumerables ayudas
porque tú no las has pedido.
Ponte
de acuerdo con tus allegados, con quienes te comprenden o comparten tus
ideales, y, una vez dispuestos a amaros como manda el Evangelio, tan
unidos como para merecer la presencia de Jesús entre vosotros, pedid. Y
pedid lo más que podáis: pedid durante la asamblea litúrgica; pedid en
la iglesia; pedid en cualquier lugar; pedid antes de tomar decisiones;
pedid cualquier cosa.
Y sobre todo no dejéis que Jesús quede defraudado por vuestra negligencia después de haberos dado tantas posibilidades.
La
gente sonreirá más; los enfermos tendrán esperanza; los niños crecerán
más protegidos y los hogares familiares más armoniosos; se podrán
afrontar los grandes problemas en la intimidad de las casas... y os
ganaréis el Paraíso, porque orar por las necesidades de los vivos y de
los difuntos es además una de esas obras de misericordia que se nos
pedirán en el examen final.
Chiara Lubich
Antonio José tiene claro lo que significa la presencia de Jesús en Medio. En una carta cuenta como lo ve relacionado con el descubrir cual es la Voluntad de Dios y ser fieles a ella. Creo que sería un aspecto para saber que pedir:
“…Vale, J., tratamos de tener fortísimo a
Jesús en Medio haciendo los dos, tu en Granada, yo aquí, solo lo que sea
VOLUNTAD DE DIOS, al mismo tiempo Jesús en Medio será un altavoz que nos hará
ver más clara su VOLUNTAD”.