La carta de Carlos Clariá de Octubre de 1977 continúa así, me parece muy íntima, me cuenta todo, se pone a mi altura, soy un niño de 14 años pero siento que soy mayor, la vida Gen 3 me ha hecho madurar mucho y puedo entender todo lo que me dice, os la transcribo tal cual:
En estos días Chiara nos invitaba a ponernos en manos de María. La Obra, nos decía, abraza prácticamente a todas las vocaciones de la Iglesia. Esto la hace, efectivamente, “compleja y delicada”. Ahora bien, sólo en María se encuentra la Iglesia verdaderamente realizada. Sólo Ella puede enseñarnos a proceder de manera que no estropeemos nada en la Iglesia, sino que seamos solamente constructores de la Iglesia.
Porque es muy fácil, nos comentaba Chiara, que se introduzca en algunos, o en algún grupo, o en alguna sección o Movimiento de masa el “egoísmo espiritual”, es decir, “trabajar por la propia obra y no por la Iglesia”. Para nosotros sería un desastre. El equilibrio está en “hacer siempre de tal modo eficiente la propia obra que pueda estar siempre al servicio de la Iglesia”.
Ahora con motivo de Pescara y de tanto bien sembrado allí, se hacía muy presente aquello de los primeros tiempos: no dejar perder a nadie; “que ninguna persona pase a nuestro lado en vano”; llevar a todos a Jesús “ya hechos El”.
P.D. Ahora tenemos las vacaciones de Navidad, también el blogs hace vacaciones, así es que nos veremos en Enero, después de Reyes y terminaremos de publicar esta carta.