martes, 28 de febrero de 2012

"... soy parte de un cuerpo. Todo lo mío es de los demás. Y lo de ellos, es mío.

La carta de Carlos Clariá sigue adelante, nos habla de esta dinámica de la espiritualidad colectiva, contarnos las experiencias que hacemos de la Palabra del Evangelio, lo hacemos para ayudarnos, para ir adelante juntos en esta aventura:

...Pude estar últimamente con los gen de Sevilla, un día, y con los de Jerez, después. Comentábamos la importancia de volver a la Palabra de Vida ¿Verdad que a veces sucede, incluso en nuestras reuniones, que hablamos mucho de lo que sería necesario, de lo que habría que hacer, de lo que pensamos, creemos, meditamos, imaginamos, etc., y si nos dijeran que contásemos concretamente nuestra experiencia de vida del Evangelio en ese día, poco tendríamos que decir?.
Nos propusimos volver a lo esencial: la vida. Y ayudarnos. Incluso recordándonoslo en cada reunión, y “haciéndonos violencia” unos a otros para contarnos nuestras experiencias.

Este mes, pues “muchos, un solo cuerpo”. Actuar con una mentalidad nueva de Gen: no soy quien vive, sino Jesús, unido a todos los otros que son también Jesús. No actúo ni vivo solo, aislado: soy parte de un cuerpo. Todo lo mío es de los demás. Y lo de ellos, es mío. Y sobre todo, estoy unido, soy una sola cosa, porque todo lo que hago, pienso, digo, etc., es expresión de ese cuerpo: lo hago, lo pienso, lo digo, delante de Jesús, delante de Chiara, delante de todos los que viven el Ideal conmigo. (Creo que nos puede ayudar el leer todos juntos el comentario de la Palabra de vida, de “ciudad nueva” y las meditaciones indicadas en la última circular gen).