martes, 12 de junio de 2012


Seguimos con la Palabra de Vida de Junio. Antonio José la tiene presente e intenta vivirla, encontramos este estracto y lo expresó así:

«Deberíais preocuparos no tanto por el alimento transitorio, cuanto por el duradero, el que da vida eterna. Este es el alimento que os dará el Hijo del hombre» (Jn 6, 27).
Jesús, después de dar de comer a la multitud con la multiplicación de los panes junto al lago Tiberiades, cruzó a la otra orilla a escondidas, a la zona de Cafarnaúm, para escapar de la multitud que quería hacerlo rey. No obstante, muchos se pusieron a buscarlo y le alcanzaron. Sin embargo, Él no acepta su entusiasmo demasiado interesado. Han comido el pan milagroso, pero se han quedado en la pura ventaja material sin captar el significado profundo de ese pan, que muestra que Jesús es el enviado del Padre para dar la verdadera vida al mundo. Ven en Él solamente a un taumaturgo, a un Mesías terrenal, capaz de darles el alimento material en abundancia y a buen precio. Jesús en este contexto les dirige las palabras:
«Deberíais preocuparos no tanto por el alimento transitorio, cuanto por el duradero, el que da vida eterna. Este es el alimento que os dará el Hijo del hombre».
El "alimento que no perece" es la misma persona de Jesús y es también su enseñanza, ya que lo que Jesús enseña y su persona son una sola cosa. Leyendo además, más adelante, otras palabras de Jesús, se ve que éste "pan que no perece" se identifica también con el cuerpo eucarístico de Jesús. Por lo tanto, se puede decir que el "pan que no perece" es Jesús en persona que se nos da en su Palabra y en la Eucaristía.
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Entonces, es necesario que quien de nosotros haya hecho esta estupenda experiencia, con la misma premura con la que Jesús impulsa a procurar el "pan de vida", no guarde para sí su descubrimiento, sino que lo comunique a otros para que muchos encuentren en Jesús todo lo que su corazón busca desde siempre. Es un enorme acto de amor que hará a sus prójimos para que ellos también conozcan la verdadera vida ya desde esta tierra y tengan la vida que no muere. ¿Qué más se puede desear?
Chiara Lubich
Mirad como lo entendía Antonio José, el mayor regalo que puede dar es el mismo Jesús presente donde dos o mas: 
Queridísimo J.:
Estoy ya en “La Paz” y lo primero que se me ha ocurrido es echarte cuatro letras por dos motivos. El primero y principal es asegurarte que trato de tener un fuerte “Jesús en Medio” contigo, no son palabras, J., me doy cuenta que aquí, donde me cuesta, donde es dura la situación, donde me aburro, es aquí donde tengo que dar el paso y amar a cada cual (hasta a los que no me caen muy bien), como si fueran Jesús, o sin irse tan alto, tratar a cada uno como trataría a las personas con las que tengo una relación bonita, como decía J. F. en aquella carta que me leíste, el AMOR no es tanto cuestión de sentimientos, sino de voluntad. Allí, en Granada, a veces abuso de comerme los frutos (las cosas bonitas del Ideal) en vez de ser auténticamente raíz, por esto cuando llego aquí me tengo que plantear rápidamente esta cuestión, y sé que aquí es donde debo dar la verdadera dimensión de un gen lanzado. Así es que lo pierdo todo para ser solo raíz, que cuanto más profundice a la larga más frutos dará, pero tampoco estos me importan, solo el saber que hago la voluntad de DIOS al máximo de mis posibilidades mermadas en tantas ocasiones por el egoísmo.