Seguimos con la Palabra de Vida de Junio. Antonio José la tiene presente e intenta vivirla, encontramos este estracto y lo expresó así:
«Deberíais
preocuparos no tanto por el alimento transitorio, cuanto por el
duradero, el que da vida eterna. Este es el alimento que os
dará el Hijo del hombre»
(Jn 6,
27).
Jesús,
después de dar de comer a la multitud con la multiplicación de los
panes junto al lago Tiberiades, cruzó a la otra orilla a escondidas,
a la zona de Cafarnaúm, para escapar de la multitud que quería
hacerlo rey. No obstante, muchos se pusieron a buscarlo y le
alcanzaron. Sin embargo, Él no acepta su entusiasmo demasiado
interesado. Han comido el pan milagroso, pero se han quedado en la
pura ventaja material sin captar el significado profundo de ese pan,
que muestra que Jesús es el enviado del Padre para dar la verdadera
vida al mundo. Ven en Él solamente a un taumaturgo, a un Mesías
terrenal, capaz de darles el alimento material en abundancia y a buen
precio. Jesús en este contexto les dirige las palabras:
«Deberíais
preocuparos no tanto por el alimento transitorio, cuanto por el
duradero, el que da vida eterna. Este es el alimento que os
dará el Hijo del hombre».
El
"alimento que no perece" es la misma persona de Jesús y es
también su enseñanza, ya que lo que Jesús enseña y su persona son
una sola cosa. Leyendo además, más adelante, otras palabras de
Jesús, se ve que éste "pan que no perece" se identifica
también con el cuerpo eucarístico de Jesús. Por lo tanto, se puede
decir que el "pan que no perece" es Jesús en persona que
se nos da en su Palabra y en la Eucaristía.
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Entonces,
es necesario que quien de nosotros haya hecho esta estupenda
experiencia, con la misma premura con la que Jesús impulsa a
procurar el "pan de vida", no guarde para sí su
descubrimiento, sino que lo comunique a otros para que muchos
encuentren en Jesús todo lo que su corazón busca desde siempre. Es
un enorme acto de amor que hará a sus prójimos para que ellos
también conozcan la verdadera vida ya desde esta tierra y tengan la
vida que no muere. ¿Qué más se puede desear?
Chiara
Lubich
Mirad
como lo entendía Antonio José, el mayor regalo que puede dar es el
mismo Jesús presente donde dos o mas:
Queridísimo
J.:
Estoy
ya en “La Paz” y lo primero que se me ha ocurrido es echarte
cuatro letras por dos motivos. El primero y principal es asegurarte
que trato de tener un fuerte “Jesús en Medio” contigo, no son
palabras, J., me doy cuenta que aquí, donde me cuesta, donde es dura
la situación, donde me aburro, es aquí donde tengo que dar el paso
y amar a cada cual (hasta a los que no me caen muy bien), como si
fueran Jesús, o sin irse tan alto, tratar a cada uno como trataría
a las personas con las que tengo una relación bonita, como decía J.
F.
en
aquella carta que me leíste, el AMOR no es tanto cuestión de
sentimientos, sino de voluntad. Allí, en Granada, a veces abuso de
comerme los frutos (las cosas bonitas del Ideal) en vez de ser
auténticamente raíz, por esto cuando llego aquí me tengo que
plantear rápidamente esta cuestión, y sé que aquí es donde debo
dar la verdadera dimensión de un gen lanzado. Así es que lo pierdo
todo para ser solo raíz, que cuanto más profundice a la larga más
frutos dará, pero tampoco estos me importan, solo el saber que hago
la voluntad de DIOS al máximo de mis posibilidades mermadas en
tantas ocasiones por el egoísmo.