«Jesucristo,
único cimiento de la Iglesia».
Pero
hay una Palabra que resume todas las demás, y es amar: amar a Dios y
al prójimo. Jesús resume en ella «toda la Ley y los Profetas» (Mt
22, 40).
Lo
cierto es que cada Palabra, aunque expresada en términos humanos
distintos, es Palabra de Dios; pero como Dios es Amor, cada Palabra
es caridad.
Entonces,
¿cómo vivir este mes? ¿Cómo estrecharnos a Cristo, «único
cimiento de la Iglesia»? Amando como Él nos enseñó.
«Ama
y haz lo que quieras»1,
dijo san Agustín, casi sintetizando la norma de vida evangélica,
porque amando no te equivocarás, sino que cumplirás de lleno la
voluntad de Dios.
CHIARA
LUBICH
En los cuadernos de Antonio José, encontramos estas preguntas con sus respuestas, dicen mucho de su punto de referencia en la vida:
1) ¿Quién era Dios para mí hace 5 ó
6 años?
2) ¿Quién es Dios para mí ahora?
3) ¿Es Dios ahora una necesidad para
mí?
4) ¿Soy cristiano porque mis padres me
llevaron a bautizar o porque yo voy descubriendo que tengo necesidad
de DIOS?
1) Alguien muy superior a mí que
podría hacer todas las cosas y que si uno hacía algo malo contra él
nos mandaría a un infierno de llamas y si era bueno al cielo. DIOS
“MITIFICADO”.
2) Un amigo que me exige que ame las 24
horas del día y que me dice que la vida sólo es un camino que
conduce hasta él.
3) Sí, lo es, porque si Él no
existiera no tendría la vida razón de ser.
4) Hoy por hoy soy cristiano porque
admiro a Jesús y trato de imitarle en los actos de vida.
1
Agustín de Hipona, Tratado sobre la Primera
carta de san Juan, 7.8.