lunes, 11 de marzo de 2013

«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».

He aquí la Palabra de Vida de Marzo, todos tenemos necesidad de conversión, Antonio José era consciente de esta realidad y volvía a empezar siempre:

«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».
¿Cómo poner en práctica esta Palabra?
Recordando, ante cualquier hermano o hermana nuestra, que también nosotros somos pecadores. Todos tenemos pecado, y aunque nos parezca que no hemos incurrido en graves errores, debemos tener siempre presente que se nos puede escapar el peso de las circunstancias que han inducido a otros a caer tan bajo y a alejarse de Dios de semejante forma. ¿Cómo nos habríamos comportado nosotros en su lugar?
También nosotros hemos roto a veces el vínculo de amor que debía unirnos a Dios, no hemos sido fieles a Él.
Si Jesús, el único hombre sin pecado, no lanzó la primera piedra contra la adúltera, tampoco nosotros podemos hacerlo contra quienquiera que sea.
Así pues, tengamos misericordia con todos, reaccionemos contra ciertos impulsos que nos empujan a condenar sin piedad; debemos saber perdonar y olvidar. No mantengamos en el corazón restos de juicios o de resentimiento donde puedan anidar la ira y el odio, que nos alejan de los hermanos. Veamos a cada uno como si fuese nuevo.
Si en lugar de juicio y condena, tenemos en el corazón amor y misericordia por cada uno, lo ayudaremos a comenzar una vida nueva, le daremos ánimos para empezar cada vez de nuevo.
Chiara Lubich





(...) En este momento comprendo que tengo que ser fuerte, que seguir adelante, pero instintivamente empezaría a patalear, a dar golpes, a llorar, estoy en una situación que no se describe fácilmente con las palabras, sé que tengo que amar y un impulso interno me incita a odiar, es algo mucho peor que un dolor físico, sé perfectamente mi obligación pero interiormente deseo todo lo contrario, es mucho peor que cuando haces algo mal sin pensarlo, con un impulso, luego te das cuenta y dices perdona Jesús, no quería hacerlo ha sido un mal momento, soy consciente de que tengo que recibir las contrariedades amando, pero tengo que hacer esfuerzos sobrehumanos para no desesperarme.