He tenido la gran emoción de poder leer una serie de cartas que escribió Antonio José Lombardo a sus amigos durante su larga y durísima enfermedad que terminó llevándoselo cuando sólo tenía ¡15 años!
Al leer las vidas de grandes Santos, nos encontramos maravillados con las experiencias que tuvieron en sus enfermedades y como las aceptaron y glorificaron, pero lo que este niño escribe, con tanta sencillez y entrega incondicional al amor de Dios, es realmente algo estremecedor, porque además, estuvo en todo momento consciente de lo que le pasaba, porque así se lo pidió a los médicos.
Me siento obligada a exponer mi opinión.
Carmen Guerrero
Madrid, octubre de 2008