martes, 30 de septiembre de 2014

«Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».

Texto de la Palabra de Vida del mes de Septiembre 2014:
«Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».
Con la metáfora del pan, Jesús nos enseña también el modo más verdadero y más «cristiano» de amar a nuestro prójimo.
En realidad, ¿qué significa amar?
Amar significa «hacerse uno» con todos, hacerse uno en todo lo que los demás desean, en las cosas más pequeñas e insignificantes y en esas que puede que a nosotros nos importen poco pero que interesan a los demás.
Y Jesús ejemplificó de manera estupenda este modo de amar haciéndose pan para nosotros. Él se hace pan para entrar en todos, para hacerse comestible, para hacerse uno con todos, para servir, para amar a todos.
Así pues, hagámonos uno también nosotros hasta dejarnos comer.
Esto es el amor, hacernos uno de modo que los demás se sientan alimentados por nuestro amor, reconfortados, aliviados y comprendidos.
Chiara Lubich 

Traemos este texto que Antonio José le escribe a un amigo, refleja lo que significa la Eucaristía para él, como entendió su significado:
 
“...si te digo la verdad al principio no me resigné a perderlo todo y amar a Jesús Abandonado, pero esta tarde he bajado un momento a la capilla, le he pedido a El perdón, y también fuerzas para no salirme del rayo de sol, de la Voluntad del Padre, para amar y hasta buscar a Jesús Abandonado, creo que he ganado una batalla de mi revolución personal, de mi lucha interna que poco a poco, muy poco a poco, me va convirtiendo en un hombre nuevo, en un auténtico soldado de Cristo.”