Nos ha llegado la noticia de que el libro que publicó la Editorial Ciudad Nueva: Antonio José Lombardo, 15 años una huella, lo han traducido para invidentes, se vende en CD y está en lenguaje hablado. No se la manera de adquirilo, puede que quien esté en contacto con la ONCE lo pueda hacer.
Es una noticia muy buena pues hace que todos podamos conocer su figura.
ANTONIO JOSE LOMBARDO. 15 AÑOS UNA HUELLA. Aqui podreis conocer la vida y el pensamiento de Antonio Jose Lombardo, un chico de Granada que los 11 años se le diagnosticó una enfermedad que le llevaría en cuatro años a realizarse como persona. Muere en 1978, con 15 años demostrando como se puede ser feliz en cada momento presente, amando a los demás, olvidandose de los propios dolores, siendo así un don para todos.
lunes, 2 de mayo de 2011
domingo, 1 de mayo de 2011
RESPUESTA DE LA DOCTORA HURTADO A ANTONIO JOSE, A LA CARTA DE ESTE, RESPECTO A LOS PASOS A SEGUIR EN LOS TRATAMIENTOS.
Las cartas de los amigos de Antonio José de las que disponemos se acabaron. Ahora quisieramos traer aquí las cartas recibidas de adultos. En primer lugar tenemos una carta de la Doctora Hurtado, seguia el proceso en Madrid, se nota la gran empatía que tenían los dos, la confianza con la que se hablaban:
No está fechada, pero por el contenido debía ser primero de 1978
Querido amigo: he recibido tu carta y me apresuro a darte mi opinión, como tú dices sin “evasivas”. No hay ningún inconveniente en que el tratamiento actual lo hagas en Granada, por supuesto que los médicos de allí son de toda confianza y en lo único que podríamos diferenciar, sería en cuanto a la utilización de una cosa u otra en el tratamiento, y que con un diálogo y en equipo no constituiría ningún problema. La radioterapia ya ha sido harina de otro costal, pues para lo que se ha hecho, precisaba “telecobalto” y en esas dosis no se puede correr, y hay que distribuirlas de forma que al cabo de unos años no aparezca una fribosis pulmonar. La verdad es que resulta una cosa muy larga, para hacerla fuera de casa. Como ves te hablo claro, pero en tu carta noto que no has pensado en el criterio de tus padres.
Te aseguro nuevamente, que mi confianza en los compañeros es completa, de Granada y de otro sitio, pues cuando no nos sentimos capaces técnicamente de atender a un enfermo, honradamente se le dice al compañero, y en tu caso tus padres han preferido que los famosos “ciclos” se hicieran aquí.
Por otra parte estos ya sabes que se hace de forma ambulatoria, pero tú siempre has venido al hospital ingresado, por la misma razón que te indico más arriba, prueba de ello es que salías por las tardes. De forma que tampoco considero necesaria la hospitalización a ultranza, para seguir el tratamiento.
En lo que no estoy de acuerdo, y te reprocho, es en que si todo esto se te está haciendo tan insoportable, que está deteriorando tu personalidad, no lo hayas hablado, con tus padres y conmigo, porque como ves todo es compatible.
Desearía que la explosión de desesperanza y amargura que es tu carta, haya sido la válvula de escape y todos nos entendamos mejor. En conclusión y sin “vaguedades” como me pides y en estilo médico:
a) Que el tratamiento lo puedes hacer en Granada.
b) Que hagas tu vida normal todo lo posible.
c) Que esa vida sea con alegría y hablando que así se entiende la gente y
d) Que convenzas a tus padres para que “ellos” me lo digan y yo envíe el informe con la conducta a seguir.
¿De acuerdo? Pues a otra cosa “mariposa”. Y a escribirme enseguida para saber que hacemos.
Un fuerte abrazo y escríbeme más veces.
Trinidad Hurtado.
No está fechada, pero por el contenido debía ser primero de 1978
Querido amigo: he recibido tu carta y me apresuro a darte mi opinión, como tú dices sin “evasivas”. No hay ningún inconveniente en que el tratamiento actual lo hagas en Granada, por supuesto que los médicos de allí son de toda confianza y en lo único que podríamos diferenciar, sería en cuanto a la utilización de una cosa u otra en el tratamiento, y que con un diálogo y en equipo no constituiría ningún problema. La radioterapia ya ha sido harina de otro costal, pues para lo que se ha hecho, precisaba “telecobalto” y en esas dosis no se puede correr, y hay que distribuirlas de forma que al cabo de unos años no aparezca una fribosis pulmonar. La verdad es que resulta una cosa muy larga, para hacerla fuera de casa. Como ves te hablo claro, pero en tu carta noto que no has pensado en el criterio de tus padres.
Te aseguro nuevamente, que mi confianza en los compañeros es completa, de Granada y de otro sitio, pues cuando no nos sentimos capaces técnicamente de atender a un enfermo, honradamente se le dice al compañero, y en tu caso tus padres han preferido que los famosos “ciclos” se hicieran aquí.
Por otra parte estos ya sabes que se hace de forma ambulatoria, pero tú siempre has venido al hospital ingresado, por la misma razón que te indico más arriba, prueba de ello es que salías por las tardes. De forma que tampoco considero necesaria la hospitalización a ultranza, para seguir el tratamiento.
En lo que no estoy de acuerdo, y te reprocho, es en que si todo esto se te está haciendo tan insoportable, que está deteriorando tu personalidad, no lo hayas hablado, con tus padres y conmigo, porque como ves todo es compatible.
Desearía que la explosión de desesperanza y amargura que es tu carta, haya sido la válvula de escape y todos nos entendamos mejor. En conclusión y sin “vaguedades” como me pides y en estilo médico:
a) Que el tratamiento lo puedes hacer en Granada.
b) Que hagas tu vida normal todo lo posible.
c) Que esa vida sea con alegría y hablando que así se entiende la gente y
d) Que convenzas a tus padres para que “ellos” me lo digan y yo envíe el informe con la conducta a seguir.
¿De acuerdo? Pues a otra cosa “mariposa”. Y a escribirme enseguida para saber que hacemos.
Un fuerte abrazo y escríbeme más veces.
Trinidad Hurtado.