lunes, 28 de abril de 2008

Lós jóvenes saludan al Sr. Arzobispo después de la Conferencia


Algunos jóvenes se acercan a saludar al Sr. Arzobispo después de la Conferencia, le cuentan como ha ido, el clima de unidad sobrenatural que se creó entre todos... Les alentó a ir adelante.
Publicamos ahora algunas impresiones llegadas después de la conferencia que nos pueden expresar aquellos momentos:
"...no sabes qué alegría y emoción he sentido al leer rápidamente el correo que me mandas.
Hace un rato le estaba contando a un compañero de trabajo la experiencia de ayer. Hemos estado más de una hora hablando de Antonio José Lombardo. He comparado lo de estos días a una labor de arqueología: pico y pala en mi cerebro hasta encontrar sensaciones y conceptos muy enterrados, muy olvidados, pero...que estaban allí, esperando el momento oportuno.
Todo empezó el 18 de septiembre; sonó el teléfono, y era el Hermano Carlos José Hidalgo. Me contó lo que preparábais los Focolares. El corazón me dio un vuelco. Y decidí empezar a rezar a Antonio José. Hace cinco años retomé mi relación con Jesús, el Señor, después de haber estado...un poquito lejos.... Hago casi todos los días Laudes o Vísperas. Y decidí el 18 de septiembre meter a Antonio José en la oración. Claro, lo siento ahora tan cercano, tan amigo, tan querido, tan alegre. Si tengo que asignarle una sola palabra, ésta es: Alegría. Es el camarada con el que tomé mi primera cerveza, y que ahora quiere tomarse otra conmigo, haciéndose presente, a estas alturas de la vida. Ha pasado tanto tiempo, pero parece tan poco ahora...
Ayer lloré, claro, como todos, pero de alegría. No había nada, pero nada, de nostalgia, era un profundísimo agradecimiento.
No hace falta que te diga que me gustaron mucho todas las intervenciones; todo lo que oí, hasta donde yo sé y recuerdo, es verdadero; pero lo que más me gustó fue el abrazo largo, apretado, entre lágrimas de los dos, que nos dimos Paco Lombardo y yo. Antonio José se estará riendo alegre: él sabe por qué. En el tren de vuelta a Madrid, anoche, he pensado en la espiritualidad de la unidad que vivís. Y la he entendido un poco mejor.
Mi mujer ya sabe de Antonio; y mis suegros; mi niña tiene diez meses, así que es un poco pronto.
Voy a leer muy despacio lo que me mandas; seguiré escarbando el cerebro con pico y pala.
Con inmensa gratitud, recibe un fuerte abrazo,..."