«El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga».
La
cruz -la de «cada día», como dice el Evangelio de Lucas (9, 23)- puede
tener mil caras: una enfermedad, el quedarse sin trabajo, la incapacidad
de gestionar los problemas familiares o profesionales, la sensación de
fracaso por no saber crear relaciones auténticas, la sensación de
impotencia ante los grandes conflictos mundiales, la indignación por los
escándalos recurrentes en nuestra sociedad... La cruz no hay que
buscarla; nos sale al encuentro por sí sola, y precisamente cuando menos
lo esperamos y de un modo que nunca nos habríamos imaginado.
Jesús
nos invita a «cargar» con ella en lugar de sufrirla con resignación
como un mal inevitable, de dejar que nos caiga encima y nos aplaste, o
incluso de soportarla de modo estoico y desprendido. Más vale acogerla
como un modo de compartir su cruz, como posibilidad de ser sus
discípulos incluso en esa situación y de vivir en comunión con él
también en ese dolor, porque él fue el primero en compartir nuestra
cruz. Porque cuando Jesús cargó con la cruz, con ella tomó sobre sus
hombros todas nuestras cruces. En cualquier dolor, tenga el rostro que
tenga, podemos, pues, encontrar a Jesús, que ya lo ha hecho suyo.
FABIO CIARDIEn la Palabra de Vida que ahora escribe Fabio Ciardi, de los focolares nos ha hecho esta explicación de esa Palabra de Jesús, encontré estre trozo en el que Antonio José trata de explicar como trata de vivir una palabra similar, soportar la cruz, Antonio José le pidió una Palabra que de alguna manera definiera lo que él trataba de vivir y Chiara se la dió en una carta. Vemos como trata de vivirla y la explica en una carta aplicándolo a su enfermedad:
“….Bueno, no mucho más, ahora trato de ir adelante con mi
palabra de vida, aquella de: “Soporta tu
cruz como un auténtico soldado de Cristo” yo que gusto de llamarme
“revolucionario” y que estoy sobrellevando tan mal esta batalla contra la soledad,
el aburrimiento, etc., pero es que en el fondo, todos tenemos algo de un poco
de burgués dentro y nos aferramos a las pequeñas alegrías que nos proporcionan
la casa, la familia y, sobre todo los amigos, la gente de confianza, en mi caso
los Gen.”