domingo, 1 de marzo de 2015

«El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga». (Lc 9, 23)

«El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga».
La cruz -la de «cada día», como dice el Evangelio de Lucas (9, 23)- puede tener mil caras: una enfermedad, el quedarse sin trabajo, la incapacidad de gestionar los problemas familiares o profesionales, la sensación de fracaso por no saber crear relaciones auténticas, la sensación de impotencia ante los grandes conflictos mundiales, la indignación por los escándalos recurrentes en nuestra sociedad... La cruz no hay que buscarla; nos sale al encuentro por sí sola, y precisamente cuando menos lo esperamos y de un modo que nunca nos habríamos imaginado.
Jesús nos invita a «cargar» con ella en lugar de sufrirla con resignación como un mal inevitable, de dejar que nos caiga encima y nos aplaste, o incluso de soportarla de modo estoico y desprendido. Más vale acogerla como un modo de compartir su cruz, como posibilidad de ser sus discípulos incluso en esa situación y de vivir en comunión con él también en ese dolor, porque él fue el primero en compartir nuestra cruz. Porque cuando Jesús cargó con la cruz, con ella tomó sobre sus hombros todas nuestras cruces. En cualquier dolor, tenga el rostro que tenga, podemos, pues, encontrar a Jesús, que ya lo ha hecho suyo.
                                                                                                                                       FABIO CIARDI



 En la Palabra de Vida que ahora escribe Fabio Ciardi, de los focolares nos ha hecho esta explicación de esa Palabra de Jesús, encontré estre trozo en el que Antonio José trata de explicar como trata de vivir una palabra similar, soportar la cruz, Antonio José le pidió una Palabra que de alguna manera definiera lo que él trataba de vivir y Chiara se la dió en una carta. Vemos como trata de vivirla y la explica en una carta aplicándolo a su enfermedad:


“….Bueno, no mucho más, ahora trato de ir adelante con mi palabra de vida, aquella  de: “Soporta tu cruz como un auténtico soldado de Cristo” yo que gusto de llamarme “revolucionario” y que estoy sobrellevando tan mal esta batalla contra la soledad, el aburrimiento, etc., pero es que en el fondo, todos tenemos algo de un poco de burgués dentro y nos aferramos a las pequeñas alegrías que nos proporcionan la casa, la familia y, sobre todo los amigos, la gente de confianza, en mi caso los Gen.”