lunes, 5 de mayo de 2014

«En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios»

Palabra de Vida para el mes de Mayo:
«En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios»
«En nombre de Cristo» significa «en su lugar». Haciendo sus veces, viviendo con Él y como Él, amémonos como Él nos ha amado, sin cerrazones ni prejuicios, sino abiertos a captar y apreciar los valores positivos de nuestro prójimo, dispuestos a dar la vida unos por otros. Este es el mandato por excelencia de Jesús, el distintivo de los cristianos, válido también hoy, como lo era en tiempos de los primeros seguidores de Cristo.
Vivir esta palabra significa convertimos en reconciliadores.
Y si todos nuestros gestos, nuestras palabras y nuestras actitudes están impregnados de amor, serán como los de Jesús. Seremos, como Él, portadores de alegría y de esperanza, de concordia y de paz; en definitiva, de ese mundo reconciliado con Dios (cf. 2 Co 5, 19) que toda la creación espera.
Chiara Lubich

Indicios de cómo la vivió Antonio José:
 


Con fecha del 6-VI-77, le escribe a un amigo de Granada:

"Queridísimo ...:
                   Estoy ya en “La Paz” y lo primero que se me ha ocurrido es echarte cuatro letras por  dos motivos. El primero y principal es asegurarte que trato de tener un fuerte “Jesús en Medio” contigo, no son palabras, José, me doy cuenta que aquí, donde me cuesta, donde es dura la situación, donde me aburro, es aquí donde tengo que dar el paso y amar a cada cual (hasta a los que no me caen muy bien), como si fueran Jesús, o sin irse tan alto, tratar a cada uno como trataría a las personas con las que tengo una relación bonita, como decía Juan Félix [1]en aquella carta que me leíste, el AMOR no es tanto cuestión de sentimientos, sino de voluntad.        Allí, en Granada, a veces abuso de comerme los frutos (las cosas bonitas del Ideal) en vez de ser auténticamente raíz, por esto cuando llego aquí me tengo que plantear rápidamente  esta cuestión, y sé que aquí es donde debo dar la verdadera dimensión de un gen lanzado. Así es que lo pierdo todo para ser solo raíz, que contra más profundice a la larga más frutos dará, pero tampoco estos me importan, solo el saber que hago la voluntad de DIOS al máximo de mis posibilidades mermadas en tantas ocasiones por el egoísmo.


[1] Autor del artículo que salió en Ciudad Nueva en febrero del 76. Antonio José tenía una relación personal con él, lo visitaba. En aquella época era el responsable de los Gen 3 de España.