En el discurso de Juan, se aprecian las claves de vida de Antonio José, este "amaos los unos a los otros como yo os he amado" nos da la medida, Antonio José está dispuesto a dar su vida por los demás. No murió con la resignación del ocaso de la vida, la dió por los demás, aceptó lo que entendió que era la Voluntad de Dios, vivirla en cada momento hasta el final, teniendo siempre delanta estas palabras de Jesús:
El Mandamiento Nuevo: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”: Les pareció que era el mandamiento más querido por Jesús, era estar dispuestas a morir las unas por las otras en todo momento; el clima de amor de unidad, de alegría, de luz, de paz… que experimentaban, tomó una dimensión de mayor plenitud cuando leyeron:
“Donde dos o mas están reunidos en mi nombre (es decir en su amor), allí estoy yo en medio de ellos”: Es esta promesa que sienten cumplida entre ellas cuando están en el empeño de vivir el amor recíproco, la frase:“tengamos Jesús en medio” se convierte en deseo, oración, anhelo, suplica, y estimulo para el amor recíproco, por merecer su Presencia, que reconocen por sus efectos, alegría, luz, paz, amor, unidad, fraternidad. Jesús resurgía espiritualmente entre ellas.
Dos que se aman recíprocamente así son como dos leños cruzados que en llamas arden en lo alto de una montaña y con su luz iluminan el valle que esta a sus pies.
Aquí es necesario pararse y señalar una realidad que da forma a este nuevo modo de vivir el Evangelio, de ser cristiano y es, que este redescubrimiento de Dios , del Evangelio se da, tiene lugar, ocurre en un grupo, en un colectivo de personas, que juntas están viviendo esta experiencia, está naciendo una espiritualidad que se vive en comunidad y en comunión:… Chiara y sus compañeras… Son los primeros pasos de un designio de Dios: un camino de santidad colectiva, una santidad que no es posible sin el otro, sin el prójimo, sin él no es posible vivir el Mandamiento nuevo, sin él no es posible la presencia de Jesús en medio, al menos son necesarios dos, el mínimo para ser comunidad. Uno solo no puede, es otro tipo de santidad.
“Donde dos o mas están reunidos en mi nombre (es decir en su amor), allí estoy yo en medio de ellos”: Es esta promesa que sienten cumplida entre ellas cuando están en el empeño de vivir el amor recíproco, la frase:“tengamos Jesús en medio” se convierte en deseo, oración, anhelo, suplica, y estimulo para el amor recíproco, por merecer su Presencia, que reconocen por sus efectos, alegría, luz, paz, amor, unidad, fraternidad. Jesús resurgía espiritualmente entre ellas.
Dos que se aman recíprocamente así son como dos leños cruzados que en llamas arden en lo alto de una montaña y con su luz iluminan el valle que esta a sus pies.
Aquí es necesario pararse y señalar una realidad que da forma a este nuevo modo de vivir el Evangelio, de ser cristiano y es, que este redescubrimiento de Dios , del Evangelio se da, tiene lugar, ocurre en un grupo, en un colectivo de personas, que juntas están viviendo esta experiencia, está naciendo una espiritualidad que se vive en comunidad y en comunión:… Chiara y sus compañeras… Son los primeros pasos de un designio de Dios: un camino de santidad colectiva, una santidad que no es posible sin el otro, sin el prójimo, sin él no es posible vivir el Mandamiento nuevo, sin él no es posible la presencia de Jesús en medio, al menos son necesarios dos, el mínimo para ser comunidad. Uno solo no puede, es otro tipo de santidad.