Alberto es un Gen de Madrid, su carta es un poco larga, pero me cuenta un problema importante, fijaos como logró superar la gran dificultad con el profesor y luego con el dolor que le dio a los padres:
“…¿Sabes que el otro día me echaron del colegio? Verás, estaba yo en mi pupitre cuando el profesor me llamó para que fuera a la pizarra y le explicara unas preguntas pero yo no las sabía y entonces el me puso un cero y una “E” que es la peor nota en conducta y yo enfadado me fui a mi sitio pero en aquel momento no tuve a “Jesús abandonado” en mi mente y se me escapó una palabrota y el profesor me echó de clase para luego ir a hablar con el director. Cuando estaba ya fuera no pudiendo resistir más me puse a llorar, no porque me hubieran echado de clase, sino porque encontré de nuevo a Jesús, y me dio pena haber insultado a ese profesor. Al llegar a mi casa, mi madre se puso a llorar y no paró en tres días, mi padre muy enfadado, me pongo mucho con las lágrimas en los ojos. Yo viendo que Jesús aguantó los latigazos, la corona de espinas y la crucifixión y yo le di mi dolor a Jesús. Bueno no te voy a hablar de esto y te voy a hablar de cosas buenas como que antes había sacado 5 suspensos y como aunque no vaya al colegio me hacen los exámenes y solo he suspendido la Ciencias sociales. … y con todo el corazón te digo que te mejores y seguiré pidiendo a Dios, que igual que curó a los leprosos, dio vista a los ciegos y resucitó a los muertos, te cure a ti…
Además me cuenta una preciosa experiencia:
Experiencia: Estaba yo en el patio del colegio cuando vi a un niño que estaba en el suelo llorando, le pregunté que le pasaba y el me dijo que nadie quería estar con el. Yo me di cuenta de el necesitaba amor y le hablé de los Gen, de Jesús y de la vida de Chiara. El enseguida se puso a llorar, de nuevo, pero no fue de dolor sino por la alegría y aquí hice una obra de misericordia, que era vestir al desnudo, vestí a un niño desnudo de alegría, pero de una alegría especial, la alegría de amar.