miércoles, 1 de abril de 2015

«Me he hecho todo para todos». (1 Cor 9,22)

Con fina pedagogía, Chiara identifica también los obstáculos cotidianos que se interponen en el hacerse uno: «A veces son las distracciones, otras veces el deseo inoportuno de expresar precipitadamente nuestra idea, de dar nuestro consejo a destiempo. En otras ocasiones estamos poco dispuestos a hacernos uno con el prójimo porque no creemos que comprenda nuestro amor, o nos vemos frenados por otros juicios con relación a él. Otras veces el obstáculo que nos lo impide es un interés oculto de conquistarlo para nuestra causa». Por eso «es totalmente necesario cortar o posponer todo cuanto llene nuestra mente y nuestro corazón para hacernos uno con los otros». Es, pues, un amor continuo e incansable, perseverante y desinteresado, que se encomienda a su vez al amor de Dios, más grande y potente.
Son indicaciones valiosas que podrán ayudarnos a vivir la Palabra de vida en este mes, a ponernos a escuchar sinceramente al otro, a comprenderlo desde dentro, a identificarnos con lo que vive y lo que siente, compartiendo sus preocupaciones y alegrías:
«Me he hecho todo para todos». 

E n impresionante como Antonio José vive por lo demás, haciendose uno con todos, también con los que no comparten sus ideales:


y me salgo al control de enfermeras a hablar con ellas, son gente sensacional, hay tardes que nos las pasamos enteras de cachondeo, otras hablamos un poco en serio, me alegra ver cómo piensan algunas, me hace pensar que sin llamarse “GEN” hay gente que quiere vivir como Jesús a través de su profesión, otras no piensan igual, a estas trato de amarlas tal y como son sin esperar nada a cambio, tratando de demostrarle mi verdad con los hechos y el respeto a su forma de ver las cosas…
 
creo que lo más positivo es mi relación con el personal de aquí y la forma de tratar a mi madre ya que estoy prácticamente con ella todo el día.
No perder a ninguno: