domingo, 6 de noviembre de 2011

"La Eucaristía.... Nos diviniza no sólo en el alma sino también en el cuerpo."

Completamos ahora la carta qu me escribió Carlos Clariá:
"Algunos de los miembros del Consejo, el día que nos reunimos hizo presente una cosa que nos parecía acertada. Dijo más o menos así: “Este año de la Eucaristía, Chiara nos ha hablado muchísimo del momento presente. Significa que alguna conexión tiene que existir entre ambas realidades. Por tanto tendríamos que recordarnos mutuamente de vivir con intensidad esta realidad del momento presente, en la tensión a la santidad.
Más allá de todas las cosas que podamos ofrecer a los que vendrán a la Maríapolis, tenemos que darles a este Dios, vivo en cada uno, que nos hace una sola cosa, que nos hace Iglesia. Entonces no será necesario decir tantas cosas, por que de algún modo lo seremos.
Por otro lado, es verdad que somos lo que somos, entonces pidámosle a Jesús ya desde ahora, como los obreros de última hora o el buen ladrón, que nos dé “esta gracia”, no por nosotros sino sólo por El, para su gloria.
No nos olvidemos tampoco de este otro aspecto de la Eucaristía que no es solo una realidad espiritual, sino que como ningún otro sacramento, nos da una realidad concreta, encarnada. Nos diviniza no sólo en el alma sino también en el cuerpo. Y esto tiene que tener sus consecuencias también a nuestro alrededor.
Ya te volveré a escribir para algunas cosas concretas pero nos parecía muy importante hacerte llegar esto – ya que aún no está publicado el libro para recordarnos de vivir la realidad que juntos comunicaremos a los mariapolistas.
Sería muy bonito si me pudieses hacer llegar las experiencias de los que ha significados para ti la Eucaristía durante estos meses. Quien sabe que no podamos luego hacerlas circular entre todos, de modo que cada vez más sea visible la realidad del único cuerpo.
Una cosa que pienso que te dará alegría es saber que cuando estuvimos en Roma en el encuentro de Junio, al día siguiente de haber acabado el encuentro, Chiara y Don Foresi quisieron verse un momento con los responsables de las zonas europeas para comentar algunas cosas. Al final, Chiara nos hizo conocer su casa – algunos de nosotros no la habíamos visto nunca – y en la capilla hicimos con ella un consenserit pidiéndole a Jesús presente en medio nuestro y presente en la Eucaristía la gracia que nos divinizase y que hiciera de toda la Obra un solo cuerpo. También tú estabas presente en ese momento.
Unidísimo.
Carlos Clariá.


Un abrazo a Paco y a los Gen-3
A ti, otro más grande.
Carlos Clariá.