En la foto, un momento de la Misa del 7 de Octubre de 2008, en el 30º de su muerte. La solemnidad se percibe en las caras de todos.
En la experiencia de este chico, experiencia de dolor por una caída, vemos un ejemplo donde recibe las fuerzas para volver a empezar, justamente en el amor a Jesús Abandonado, y transformar el dolor en amor, superando la prueba a la que se le somete. Con estas experiencias compartidas,en una profunda comunión de alma, es donde Antonio José recibe las fuerzas para aceptar y superar los fuertes dolores que padece. Participa de una Espiritualidad Colectiva por lo tanto la experiencia de uno ayuda a los demás y juntos van adelante...
Madrid, 12 de abril de 1976
(Carta enviada al Hospital de La Paz)
¡Hola Antonio! Soy un Gen-3 que me llamo Alberto y estoy con Nacho que seguro que le conoces porque el otro día te fue a ver.
¿Sabes que el otro día me echaron del colegio? Verás, estaba yo en mi pupitre cuando el profesor me llamó para que fuera a la pizarra y le explicara unas preguntas pero yo no las sabía y entonces él me puso un cero y una “E” que es la peor nota en conducta y yo enfadado me fui a mi sitio pero en aquel momento no tuve a “Jesús abandonado” en mi mente y se me escapó una palabrota y el profesor me echó de clase para luego ir a hablar con el director. Cuando estaba ya fuera no pudiendo resistir más me puse a llorar, no porque me hubieran echado de clase, sino porque encontré de nuevo a Jesús, y me dio pena haber insultado a ese profesor. Al llegar a mi casa, mi madre se puso a llorar y no paró en tres días, mi padre muy enfadado, me pongo mucho con las lágrimas en los ojos. Yo viendo que Jesús aguantó los latigazos, la corona de espinas y la crucificación y yo di mi dolor a Jesús.
Bueno no te voy a hablar de esto y te voy a hablar de cosas buenas como que antes había sacado 5 suspensos y como aunque no vaya al colegio me hacen los exámenes y solo he suspendido la Ciencias sociales. Bueno, muchos saludos de parte de Alfonso puesto que le han sacado dos muelas y dice que no puede escribirte y con todo el corazón te digo que te mejores y seguiré pidiendo a Dios, que igual que curó a los leprosos, dio vista a los ciegos y resucitó a los muertos, te cure a ti. Sabes, mi mejor regalo sería que N. o J.F. me digan que te has curado.
Chao Antonio, y que Dios te bendiga.
Experiencia: Estaba yo en el patio del colegio cuando vi a un niño que estaba en el suelo llorando, le pregunté que le pasaba y el me dijo que nadie quería estar con él. Yo me di cuenta de que él necesitaba amor y le hablé de los Gen, de Jesús y de la vida de Chiara. Èl enseguida se puso a llorar, de nuevo, pero no fue de dolor sino por la alegría y aquí hice una obra de misericordia, que era vestir al desnudo, vestí a un niño desnudo de alegría, pero de una alegría especial, la alegría de amar.
Alberto.