Abril 2013
«Hermanos, no os quejéis
los unos de los otros».
Entonces, ¿cómo vivir la Palabra de
vida de este mes? Ésta nos plantea un aspecto difícil de la vida
cristiana. También nosotros formamos parte de distintas comunidades
(la familia, la parroquia, la asociación, el lugar de trabajo, la
comunidad civil), donde lamentablemente puede haber muchas cosas que
a nuestro juicio no están bien: temperamento, punto de vista, modo
de hacer de alguna persona, incoherencias que nos hacen sufrir y nos
provocan reacciones de rechazo.
Pues ahí tenemos otras tantas
ocasiones de vivir la Palabra de vida de este mes. Pongamos la
tolerancia y la comprensión en el lugar de la murmuración o la
condena, como sería nuestra reacción; luego, dentro de nuestras
posibilidades, practiquemos también la corrección fraterna: y demos
sobre todo un testimonio cristiano respondiendo a las eventuales
faltas de amor o de compromiso con un mayor amor y compromiso por
nuestra parte.
Chiara
Lubich
Traemos
esta experiencia de Antonio José, se puede ver como trata de superar
los momentos de incomprensión, justo con las personas con las que
vive y que suele coincidir que son justamente las que mas te quieren:
En lo que verdaderamente nos interesa, va genial, desde el primer
día me di cuenta que aquí no estaba lo agradable del IDEAL, pero
que había inmensas posibilidades de descubrir el IDEAL PURO que es
igual a “Jesús Abandonado”, con quien mas me cuesta es con mi
madre, pero si en alguna ocasión mi propio egoísmo me ha
traicionado y he tenido algún “follón”, enseguida me he dado
cuenta de que tenía que pedirle perdón y cambiar mi actitud; porque
es incoherente que yo quiera amar a Jesús, que quiera hacerlo todo
en la “TENSIÓN A LA SANTIDAD”, que trate de amar a todos y que
en cambio sea hostil hacia la persona que me ha traído al mundo, que
a mi por el hecho intrínseco de parirme, no es que me diga mucho,
pero si me dice por el hecho de haber luchado por sacarme adelante,
al haber estado conmigo en los momentos difíciles, y porque sé que
me quiere como poca gente y yo, frente a esta persona, que su único
pecado ha sido quererme, a veces en exceso,… últimamente no he
sido (ni siquiera humanamente) muy agradecido.