miércoles, 2 de septiembre de 2015

«Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

«Amarás a tu prójimo como a ti mismo».
Y por último podemos recordar que esta norma de la existencia humana sustenta la famosa «regla de oro», que encontramos en todas las religiones y hasta en los grandes maestros de la cultura «laica». Hindúes y musulmanes, budistas y creyentes de religiones tradicionales, cristianos y hombres y mujeres de buena voluntad podríamos buscar en los orígenes de nuestra tradición cultural o de nuestro credo religioso análogas invitaciones a amar al prójimo y ayudamos a vivirlas juntos.
Debemos trabajar juntos para crear una nueva mentalidad que valore al otro, que inculque el respeto a la persona, proteja a las minorías, atienda a los sujetos más débiles, que no centre la atención en los intereses propios sino que ponga en el primer lugar los del otro.
Si todos fuésemos de verdad conscientes de que tenemos que amar al prójimo como a nosotros mismos hasta no hacer al otro lo que no quisiéramos que nos hiciesen a nosotros y que deberíamos hacer al otro lo que quisiéramos que el otro nos hiciese, cesarían las guerras, se acabaría la corrupción, la fraternidad universal ya no sería una utopía y la civilización del amor pronto se haría realidad.
Fabio Ciardi




Antonio José cuenta a un grupo de chicos de su edad lo que es la historia de Chiara Lubich y el Movimiento que nación por su compromiso con Dios. En este estracto nos cuenta el secreto de esta revolución, el amor a todos:
"Esta es la única forma de llevar a cabo nuestra revolución de Amor, dándonos a todos en cada momento, nuestra revolución no es de violencia, ni siquiera de palabras, es de obras, de obras de amor. Si queremos cambiar este mundo que no nos gusta corrompido e hipócrita, egoísta, por uno nuevo, distinto, donde reine el amor y la comprensión entre todos, donde todos seamos un solo cuerpo con Jesús en Medio entre nosotros, tenemos que empezar por cambiar nosotros mismo, dando testimonio con nuestra vida, así conseguiremos convertir al mundo. Estas chicas, era tal su forma de vivir que sin ninguna clase de discursos a los dos meses eran 500 las personas que trataban de vivir como ellas, y hoy con tan solo 32 años de vida hay Gen en los cinco continentes y en más de 100 países, nosotros no decimos nada nuevo, lo que decimos se escribió hace 2000 años, solo que tratamos de convertir las frases del Evangelio en palabras de vida que tratamos de llevar a la práctica y en la medida en que seamos totalitarios en vivirlas, nuestra revolución de Amor se irá extendiendo como el fuego en un bosque."