lunes, 30 de enero de 2012

"Yo tengo que ser uno que se ha enamorado del único Dios verdadero: Jesús Abandonado."

El 14 de febrero de 1978 J. F. me vuelve a escribir, traigo ahora solo la mitad de la carta, es un poco larga pero muy profunda. Me dice el secreto para dar Dios a todos, amar en cada momento el dolor que se nos presenta, como hizo Jesús. Habla de los gen 2, es decir los jóvenes, tambén de los sacerdotes que participan de esta espiritualidad... Bueno, aquí va la carta:

Queridísimo Antonio:
Tengo que pedirte mil exentas por no haber contestado antes la carta que me mandaste con Paco al Congreso Gen-3. Mira lo que me ha pasado con ella: seguramente él me la dio en un momento en que había mucho jaleo y yo la metí en mi cartera para contestarla después de leerla con tranquilidad, lo que pasa es que quedó en la cartera y no me acordé más de ella. El otro día, ordenando mis cosas, la encontré y me han venido unos escrúpulos de conciencia grandes…pero yo sé que tu me perdonas por estos despistes míos ¿sabes por qué me pasa esto? Creo que es porque la unidad contigo es tal que parece como si el tiempo no pasase y siempre tu supieses todo de mi y yo todo de ti.
De todos modos creo que es bonito escribirse de vez en cuando para renovar esta unidad y contarnos como nos va.
Por aquí han pasado muchas cosas. Terminó el Congreso Gen-3, con todo lo que supuso para cada uno de nosotros en cuanto a un empeño más profundo en el amor a Jesús Abandonado. Después, los Gen-2 volvieron de Roma, trayendo toda la potencia de vida que Chiara les comunicó cuando estuvo con ellos. Pero de esto, seguramente te habrán ya contado. Los sacerdotes también estuvieron en Roma y fue muy bonito. Y la vida va adelante…el Ideal se extiende y Dios sigue actuando. En Barcelona, el Cardenal Jubany estuvo con toda la comunidad y fue una bomba ¡Ves cuántas maravillas hace Dios! A nosotros sólo nos queda el “pagar” todas estas gracias que Dios va distribuyendo a la humanidad. Y esta creo que es nuestra parte, Antonio. Yo cada vez lo comprendo más profundamente. Yo tengo que ser uno que se ha enamorado del único Dios verdadero: Jesús Abandonado. A los demás tenemos que darle sólo la luz que nace de la intimidad con Él. Que a veces es fruto de dolores que dan la impresión de que te perforan el alma. Pero es todo trabajo de Él, que te quiere hacer igual a si mismo.
La segunda parte la semana que viene...