El 22 de agosto de 1977 me escribe Carlo Clariá, que, como os dije, vino el año pasado para acá, ahora estamos juntos, me escribe esta carta. Aquel año intentábamos profundizar uno de los 12 puntos de la Espiritualidad de los Focolares, Chiara preparaba unos temas, estupendos, y en las Mariápolis, estos encuentros de verano, los profundizábamos, teníamos tema para todo el año porque intetábamos vivirlos en profundidad. Este año fue el tema de la Eucaristía, leyendo lo que nos escribe se percibe de que va:
Queridísimo Antonio José:
¿Qué tal? ¿Cómo sigues? En estos días te tenemos muy presente y pedimos por tu salud. Y también pedimos a Jesús que te dé el don de la fortaleza de ánimo y la fuerza para ver su Amor incluso en estos momentos difíciles e incómodos.
Ya sabrás por tu hermano que las Mariapolis fueron muy bien. Nos hicieron comprender sobre todo la Eucaristía, que no es algo sólo para recibir un momento del día, hacer un buen propósito, ser un poco más bueno, sino que es algo para vivirlo todo el día. Si la recibimos bien (creyendo, estando unidos entre nosotros, arrepentidos y confesados de nuestras faltas, con el propósito de vivir la Caridad), es Dios mismos que entra en nosotros y nos va transformando. Hasta hacernos “otros Dios, otros Jesús”, que podemos entrar en el Paraíso.
Incluso transforma, “diviniza” nuestro cuerpo. Por ello será posible la resurrección.
Le pido a Jesús que te haga comprender más allá de mis pobres palabras.
Saludos a tus padres y a Paco. Hablaremos en Madrid el 28. Un abrazo.
Carlos Clariá.
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