Seguimos con la carta de Carlos Clariá Antonio José sobre la presencia de Jesús en la Eucaristía.
“Es Él quien ha hecho de toda nuestra vida un continuo “ejercicio espiritual” para no “descender nunca”, en las 24 horas del día, y para estar dispuestos a subir nuevamente si nos hubiésemos detenido”
¿y no recordáis cómo ya desde los primeros tiempos, después de habernos reunido en la Misa, nos dirigíamos hacia los más variados lugares, de los establos a la escuela, a las oficinas, etc., para llevar el anuncio de Cristo, de su mandamiento nuevo, de su Evangelio, contando no sólo la doctrina sino también la experiencia de esta nueva vida?
“Y el programa no era pequeño: siempre fue el “Ut omnes”… habíamos cogido con punto de mira la humanidad, sabiendo que para salvarla era necesario primero pagar con la propia persona y luego hablar, como había hecho Jesús”
“Era evidente ofrecer la vida. Ofrecerla cada vez que nos la pedían por un único motivo: por la Iglesia, por el “Ut Omnes”.
Queda mucho, ya seguiremos la próxima semana.
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